lunes, 21 de noviembre de 2011
jueves, 17 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Gracias doctora Monzón
Nadie me mandó a meterme en camisa de once varas pero tuve dos muy buenas razones para intentarlo. La primera de ellas es que en mis épocas de estudiante, mientras todos los compañeros de cohorte fantaseaban con aplicaciones redituables de la carrera como las sucesiones, excarcelaciones, fusiones societarias, quiebras, en fin, con encontrarle la veta al negocio (porque la abogacía es, fue y será un negocio y el que no lo entienda así mejor dedíquese a otra cosa), yo me inclinaba por una rama del derecho mas bien solitaria (se necesita ser un privilegiado para tener un problema de derecho administrativo, el hombre de a pie pasa sin ver), ardua (menos por inagotable que por mutable) y sórdida. Pero a mi me gusta, que se yo, peor es comerse los mocos.
La otra es que la especialización que hoy tengo y me sirve para trabajar pertenece al ámbito de las ciencias económicas y así fue como un buen día me dió por pensar que el derecho me estaba pasando por encima, una de esas sensaciones en la boca del estómago que casi siempre mueven a hacer algo, no importa qué, algo para cambiar la gravísima incongruencia de ser un graduado en derecho especialista en administración financiera del sector público.
Por eso me inscribí en la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado y empecé la maestría en derecho público, no, según se aprecia, consecuencia de mi inquietud intelectual sino mero afán de desagravio. Y transité, a lo largo de dos años, las 1680 horas cátedra y los 28 exámenes finales con discreto desempeño, dándome por satisfecho con lo habido hasta que cierta secretaria académica empezó a asediarme por teléfono para que presentara mi tesis final bajo apercibimiento de tener por desistido mi derecho a recibir el rectángulo de cartulina lleno de sellos y firmas.
Sólo es un cartón y ya tengo dos - pensé - que se lo metan en el culo, total que si bien pasé mis buenos trabajos al cabo la cursada no me costó un mango y - modestia aparte - no me sirve para avanzar en el juego de la oca a menos que cambie de rubro. Pero parece que la Dra Monzón - así se llama - es de esas personas de naturaleza insistente (tediosa, agobiante, inclaudicable, irritante, me hace acordar a mi vieja) que se toman a pecho su misión en la vida y parece también - vaya uno a saber por qué - que amadrinó mi puta tesis como una cruzada personal. Con cada llamado telefónico - y fueron varios y por mucho tiempo - perfeccionaba sus tácticas disuasivas, ensayaba nuevos métodos para operar sobre mis resortes psicológicos, era cada vez mas eficiente, tanto que he llegado a creer que grababa nuestras conversaciones para no repetir argumentos, me hacía sentir como si le debiera plata, lo juro, y finalmente me convenció: ma si, elijo un tema así me deja de joder por un rato.
Si la vamo a hacé, la vamo a hacé bien decía el Negro Olmedo, así que con mas ímpetu que recursos - porque a fin de cuentas soy de la generación limitadita que se sentó frente a una pecera llena de agua mugrienta esperando que nacieran los Seamonkeys tal como prometía el envoltorio - puse manos a la obra cumpliendo todos los pasos procesales: acumulación de información al pedo, divague irremediable, lecturas inoficiosas y total imposibilidad creativa. Recuerdo que en alguna oportunidad temí que mi tutor muriera de embole mientras yo le explicaba mis tímidos derroteros mentales y los resultados a que dieron lugar, lo cual me hizo sospechar que él no estaba conforme con el curso de mi trabajo y que dadas las circunstancias ni en un millón de años iba a prestar conformidad a mi mamarrachito.
- (¿Por qué no me dice de una vez lo que mierda quiere?) ¿Tiene alguna sugerencia para hacerme? - le pregunté.
- Enfóquese en un problema concreto que le haya tocado resolver - me dijo.
- (Y usté váyase al carajo) Muchas gracias - le contesté.
Y ahí seguía yo con mi absoluta ausencia de inspiración, y el tiempo pasaba, y la Dra. Monzón continuó llamándome para preguntar si me había dado por vencido por tan poca cosa y yo agradeciéndole su inestimable interés y deseando secretamente que le agarrara una buena micosis vaginal.
¿Vencido? No yo, no este hijo de mi padre, seré bruto, no se me caerá una idea, pero vencido estaré cuando me maten, nunca antes.
Y se me ocurrió la idea como de rayo - bueno la verdad es que siempre estuvo ahí, al alcance de la mano - y me salieron de un tirón las 50 páginas, y las presenté hace apenas dos semanas y un mes antes de la fecha tope de caducidad.
Gracias Dra. Monzón, y ya que estamos ¿por qué no prueba convencerme de dejar de fumar?
La otra es que la especialización que hoy tengo y me sirve para trabajar pertenece al ámbito de las ciencias económicas y así fue como un buen día me dió por pensar que el derecho me estaba pasando por encima, una de esas sensaciones en la boca del estómago que casi siempre mueven a hacer algo, no importa qué, algo para cambiar la gravísima incongruencia de ser un graduado en derecho especialista en administración financiera del sector público.
Por eso me inscribí en la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado y empecé la maestría en derecho público, no, según se aprecia, consecuencia de mi inquietud intelectual sino mero afán de desagravio. Y transité, a lo largo de dos años, las 1680 horas cátedra y los 28 exámenes finales con discreto desempeño, dándome por satisfecho con lo habido hasta que cierta secretaria académica empezó a asediarme por teléfono para que presentara mi tesis final bajo apercibimiento de tener por desistido mi derecho a recibir el rectángulo de cartulina lleno de sellos y firmas.
Sólo es un cartón y ya tengo dos - pensé - que se lo metan en el culo, total que si bien pasé mis buenos trabajos al cabo la cursada no me costó un mango y - modestia aparte - no me sirve para avanzar en el juego de la oca a menos que cambie de rubro. Pero parece que la Dra Monzón - así se llama - es de esas personas de naturaleza insistente (tediosa, agobiante, inclaudicable, irritante, me hace acordar a mi vieja) que se toman a pecho su misión en la vida y parece también - vaya uno a saber por qué - que amadrinó mi puta tesis como una cruzada personal. Con cada llamado telefónico - y fueron varios y por mucho tiempo - perfeccionaba sus tácticas disuasivas, ensayaba nuevos métodos para operar sobre mis resortes psicológicos, era cada vez mas eficiente, tanto que he llegado a creer que grababa nuestras conversaciones para no repetir argumentos, me hacía sentir como si le debiera plata, lo juro, y finalmente me convenció: ma si, elijo un tema así me deja de joder por un rato.
Si la vamo a hacé, la vamo a hacé bien decía el Negro Olmedo, así que con mas ímpetu que recursos - porque a fin de cuentas soy de la generación limitadita que se sentó frente a una pecera llena de agua mugrienta esperando que nacieran los Seamonkeys tal como prometía el envoltorio - puse manos a la obra cumpliendo todos los pasos procesales: acumulación de información al pedo, divague irremediable, lecturas inoficiosas y total imposibilidad creativa. Recuerdo que en alguna oportunidad temí que mi tutor muriera de embole mientras yo le explicaba mis tímidos derroteros mentales y los resultados a que dieron lugar, lo cual me hizo sospechar que él no estaba conforme con el curso de mi trabajo y que dadas las circunstancias ni en un millón de años iba a prestar conformidad a mi mamarrachito.
- (¿Por qué no me dice de una vez lo que mierda quiere?) ¿Tiene alguna sugerencia para hacerme? - le pregunté.
- Enfóquese en un problema concreto que le haya tocado resolver - me dijo.
- (Y usté váyase al carajo) Muchas gracias - le contesté.
Y ahí seguía yo con mi absoluta ausencia de inspiración, y el tiempo pasaba, y la Dra. Monzón continuó llamándome para preguntar si me había dado por vencido por tan poca cosa y yo agradeciéndole su inestimable interés y deseando secretamente que le agarrara una buena micosis vaginal.
¿Vencido? No yo, no este hijo de mi padre, seré bruto, no se me caerá una idea, pero vencido estaré cuando me maten, nunca antes.
Y se me ocurrió la idea como de rayo - bueno la verdad es que siempre estuvo ahí, al alcance de la mano - y me salieron de un tirón las 50 páginas, y las presenté hace apenas dos semanas y un mes antes de la fecha tope de caducidad.
Gracias Dra. Monzón, y ya que estamos ¿por qué no prueba convencerme de dejar de fumar?
martes, 11 de octubre de 2011
2001 - 2011 (con cierto retraso disculpable)
Hoy como ayer, mientras estés ahí, yo aquí para vos.
Feliz aniversario Tana.
Feliz aniversario Tana.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Phoneutria nigriventer
¿La conocés? ¿No? Te la presento
A lo mejor la sacás por su nombre común, acá la llaman araña bananera y en Brasil "armadeira" en alusión a la posición defensiva que adopta cuando se siente amenazada: levanta las patas delanteras como diciendo "ni se te ocurra acercarte".
Según se sabe es uno de los arácnidos mas agresivos y rápidos que existen (puede saltar hasta 20 cm cuando ataca) y su veneno está en el top ten entre los mas tóxicos de la naturaleza, con el agravante de que sólo existe un antídoto específico cuya fabricación monopoliza un instituto de San Pablo. Si te pica antes de alcanzar la edad adulta (vos, no ella) casi seguro sos boleta, si te agarra de grande y atinan a darte el suero antiarácnido general (como 10 ampollas el tratamiento promedio) por ahí te salvás pero quedás bastante hecho pelota. Eso sí, si sos varón morís con las botas puestas hasta el último minuto (por favor noten qué delicadeza de eufemismo) porque uno de los efectos de la neurotoxina que segrega es el priapismo; hablamos de un priapismo machazo que pude durar meses e incluso subsistir después de muerto (qué ironía, morir todo menos el amigo aunque ya no te aproveche). Si sos mujer, en cambio, vas a pura pérdida a menos claro que seas la mujer del picado (o su viuda).
Dicho esto para constancia, que quede asentado que es una bicha de lo mas jodida, peligrosa como afeitarse borracho, errante (no hace telaraña, se oculta en lugares oscuros y te toma desprevenido) y de conducta sinantrópica (anda cerca del hombre, bueno del hombre que anda por ahí cerca de ella). Otro detallecito, esa cosa blanca que hay bajo la araña es el saco de huevos o cocón y se dice que cuando está criando se pone especialmente cabrera.
Ahora voy a hablarles de uno de mis colaboradores, el biólogo cordobés Julio Monguillot (autor de la foto) con quien trabajo hace casi una década y a quien estimo sinceramente en lo que vale. Profesionalmente es un capo, basta con decir que una de las mayores aspiraciones de cualquier naturalista es descubrir una especie nueva y él lleva descubiertas unas cuantas (sobre todo víboras y otros reptiles igualmente desagradables), ha viajado por todo el país y por el mundo, colabora con varias universidades y tiene trabajos publicados en revistas especializadas que le han valido el reconocimiento de sus pares y de neófitos como yo. Además, aquí en Parques Nacionales, es un tipo querible y querido.
Hete aquí que cierto día, en la selva salteña, se encontraron ambos frente a frente y como es su costumbre (de él, no del insecto obviamente) decidió tomarle algunas fotos para enviarlas a la página del Sistema de Información de la Biodiversidad y averiguar así de qué araña se trataba porque esa, justamente esa, no la tenía catalogada. Es un error disculpable tomando en cuenta que sólo en la familia de las Phoneutrias hay 7 especies; lo imperdonable es lo que hizo a continuación:
Podés pasarte el día buscando en internet fotos de cristianos sosteniendo este simpático animalito (con esos preciosos colmillos rojos de 2 cm) a mano limpia y no vas a encontrar ni una.
Sólo en este link y mirá el mensaje que le pusieron nuestros entomólogos cuando identificaron al bicho después de recibir la foto de Julio (http://www.sib.gov.ar/ficha/ANIMALIA*Phoneutria*cfr.%20nigriventer). Se sabe extraoficialmente que alguno de ellos, al verla, exclamó "¡Qué buena foto! ¿pero quién es el inconsciente que la sostiene?"
No hay nada que hacer, al mejor cazador se le escapa la liebre, suerte que andaba de buenas ese día (la Phoneutria claro, bueno Julio también).
A lo mejor la sacás por su nombre común, acá la llaman araña bananera y en Brasil "armadeira" en alusión a la posición defensiva que adopta cuando se siente amenazada: levanta las patas delanteras como diciendo "ni se te ocurra acercarte".
Según se sabe es uno de los arácnidos mas agresivos y rápidos que existen (puede saltar hasta 20 cm cuando ataca) y su veneno está en el top ten entre los mas tóxicos de la naturaleza, con el agravante de que sólo existe un antídoto específico cuya fabricación monopoliza un instituto de San Pablo. Si te pica antes de alcanzar la edad adulta (vos, no ella) casi seguro sos boleta, si te agarra de grande y atinan a darte el suero antiarácnido general (como 10 ampollas el tratamiento promedio) por ahí te salvás pero quedás bastante hecho pelota. Eso sí, si sos varón morís con las botas puestas hasta el último minuto (por favor noten qué delicadeza de eufemismo) porque uno de los efectos de la neurotoxina que segrega es el priapismo; hablamos de un priapismo machazo que pude durar meses e incluso subsistir después de muerto (qué ironía, morir todo menos el amigo aunque ya no te aproveche). Si sos mujer, en cambio, vas a pura pérdida a menos claro que seas la mujer del picado (o su viuda).
Dicho esto para constancia, que quede asentado que es una bicha de lo mas jodida, peligrosa como afeitarse borracho, errante (no hace telaraña, se oculta en lugares oscuros y te toma desprevenido) y de conducta sinantrópica (anda cerca del hombre, bueno del hombre que anda por ahí cerca de ella). Otro detallecito, esa cosa blanca que hay bajo la araña es el saco de huevos o cocón y se dice que cuando está criando se pone especialmente cabrera.
Ahora voy a hablarles de uno de mis colaboradores, el biólogo cordobés Julio Monguillot (autor de la foto) con quien trabajo hace casi una década y a quien estimo sinceramente en lo que vale. Profesionalmente es un capo, basta con decir que una de las mayores aspiraciones de cualquier naturalista es descubrir una especie nueva y él lleva descubiertas unas cuantas (sobre todo víboras y otros reptiles igualmente desagradables), ha viajado por todo el país y por el mundo, colabora con varias universidades y tiene trabajos publicados en revistas especializadas que le han valido el reconocimiento de sus pares y de neófitos como yo. Además, aquí en Parques Nacionales, es un tipo querible y querido.
Hete aquí que cierto día, en la selva salteña, se encontraron ambos frente a frente y como es su costumbre (de él, no del insecto obviamente) decidió tomarle algunas fotos para enviarlas a la página del Sistema de Información de la Biodiversidad y averiguar así de qué araña se trataba porque esa, justamente esa, no la tenía catalogada. Es un error disculpable tomando en cuenta que sólo en la familia de las Phoneutrias hay 7 especies; lo imperdonable es lo que hizo a continuación:
Podés pasarte el día buscando en internet fotos de cristianos sosteniendo este simpático animalito (con esos preciosos colmillos rojos de 2 cm) a mano limpia y no vas a encontrar ni una.
Sólo en este link y mirá el mensaje que le pusieron nuestros entomólogos cuando identificaron al bicho después de recibir la foto de Julio (http://www.sib.gov.ar/ficha/ANIMALIA*Phoneutria*cfr.%20nigriventer). Se sabe extraoficialmente que alguno de ellos, al verla, exclamó "¡Qué buena foto! ¿pero quién es el inconsciente que la sostiene?"
No hay nada que hacer, al mejor cazador se le escapa la liebre, suerte que andaba de buenas ese día (la Phoneutria claro, bueno Julio también).
viernes, 16 de septiembre de 2011
Jaci se nos fue
Apenas esta mañana cerró para siempre la persiana del boliche dejando a Lola y a la Tana llorando por los rincones y a Goyito preguntando cuándo va a volver.
Nunca estuvo entre mis preferidas pero estuvo muchos años, los suficientes como para hacerme sentir su pérdida. ¿Qué cosas no? Un poco mas abajo Ashi abriendo la expectativa de la vida por llegar y aquí la muerte silenciosa y terca. Parece que ambas son inmanejables.
Hasta siempre minina, ojalá encuentres allá arriba un sofá igualito al mío donde te dejen despatarrarte a gusto sin dogos insolentes rondándote cerca.
Nunca estuvo entre mis preferidas pero estuvo muchos años, los suficientes como para hacerme sentir su pérdida. ¿Qué cosas no? Un poco mas abajo Ashi abriendo la expectativa de la vida por llegar y aquí la muerte silenciosa y terca. Parece que ambas son inmanejables.
Hasta siempre minina, ojalá encuentres allá arriba un sofá igualito al mío donde te dejen despatarrarte a gusto sin dogos insolentes rondándote cerca.
lunes, 5 de septiembre de 2011
La empleada del mes
A mi esto de los negocios no se me da. No soy el típico caso del que compra un circo y le crecen los enanos o del que lleva un tenedor en la mano justo el día que llueve sopa, no, no, en general he salido un poco mejor que empatado cada vez que decidí invertir en algo que no sea lo mío y no me fue mal, simplemente tampoco han sido éxitos memorables los que resultaron de cualquier intento de diversificación, hasta el día que la compré a ella.
Entre entonces y ahora, lleva rendidas utilidades por un valor equivalente a unas 40 veces el precio que la pagué y lo mejor es que no me propuse ganar plata, sólo favorecer a un viejo amigo que bien favorecido salió.
Y no solamente no ha defraudado jamás expectativa alguna sino que ha demostrado un compromiso mas allá del deber al adoptar como propios y criar amorosamente cachorros ajenos de sus compañeras de trabajo menos comprometidas por cierto (por eso Papá la quiere ¿de quién esa preciosa?).
Hete aquí que estaba una noche de esas mirando la tele apoltronado en mi sillón copa de vino a medio tomar cuando escuché un ladrido raro, por el tono y por la insistencia, en la puerta de la cocina. Como le conoczco la voz abrí diciendo "qué mierda querés Ashi" y ella me miró y entró sin mas, en abierta contradicción con la regla "en esta casa los perros se quedan afuera". Acto seguido se echó sobre el sofá y se puso a roncar a pata suelta. Bueno, quedate un ratito, cuando me vaya a acostar te saco.
Y déle llamarla y no me daba bola mas que para mirarme con esa mirada que decía "macho ¿somos socios o no somos socios?". Fue una transacción justa, da mucho para pedir tan poco, y desde entonces a cierta hora de la noche ladra para avisar "soy yo Ashi, abrime" y le abro.
Esta mañana, la ecografía reveló que será madre, por tercera vez, de al menos ocho cachorros a principios de octubre y no quedó mas remedio que otorgarle el merecido reconocimiento.
Ashi, la empleada del mes
Entre entonces y ahora, lleva rendidas utilidades por un valor equivalente a unas 40 veces el precio que la pagué y lo mejor es que no me propuse ganar plata, sólo favorecer a un viejo amigo que bien favorecido salió.
Y no solamente no ha defraudado jamás expectativa alguna sino que ha demostrado un compromiso mas allá del deber al adoptar como propios y criar amorosamente cachorros ajenos de sus compañeras de trabajo menos comprometidas por cierto (por eso Papá la quiere ¿de quién esa preciosa?).
Hete aquí que estaba una noche de esas mirando la tele apoltronado en mi sillón copa de vino a medio tomar cuando escuché un ladrido raro, por el tono y por la insistencia, en la puerta de la cocina. Como le conoczco la voz abrí diciendo "qué mierda querés Ashi" y ella me miró y entró sin mas, en abierta contradicción con la regla "en esta casa los perros se quedan afuera". Acto seguido se echó sobre el sofá y se puso a roncar a pata suelta. Bueno, quedate un ratito, cuando me vaya a acostar te saco.
Y déle llamarla y no me daba bola mas que para mirarme con esa mirada que decía "macho ¿somos socios o no somos socios?". Fue una transacción justa, da mucho para pedir tan poco, y desde entonces a cierta hora de la noche ladra para avisar "soy yo Ashi, abrime" y le abro.
Esta mañana, la ecografía reveló que será madre, por tercera vez, de al menos ocho cachorros a principios de octubre y no quedó mas remedio que otorgarle el merecido reconocimiento.
Ashi, la empleada del mes
lunes, 29 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Las unas y los otros
La escena trancurre durante un alto en el paseo a Temaikén, un zoológico de por aquí pretenciosamente llamado bioparque. Consigna sencilla, posen a su turno junto a la figura del wallabi con el muñequito que le compré a cada uno.
Primero Lola y las cámaras y el glamour ... ah, y también el wallabi
Primero Lola y las cámaras y el glamour ... ah, y también el wallabi
Después el Tanito, dechado de moderación y prudencia.
Viendo su expresión casi pueden escucharse sus reparos mentales: "¿será 100% segura esta cosa?" , "¿no te vas a poner a saltar como loco, cierto?", "estatua y lo que quieras pero yo me agarro bien agarrado no vaya a ser".
martes, 2 de agosto de 2011
100
Todavía recuerdo cómo empezó todo. Por entonces yo estaba en plena cursada de la maestría aprovechando las horas en que la oficina queda vacía para estudiar o bajar algún artículo de internet y providencialmente puse alguna palabra en el motor de búsqueda que me remitió a un post del blog de Sonieta. Podría uno preguntarse qué tiene que ver el culo con el pulso pero así es la red de antojadiza y me entretuve leyendo y me gustó y me quedé y por no comentar como anónimo (el anonimato me revienta, prefiero un borracho conocido a un alcohólico anónimo) seguí el consejo de mi amiga y monté el numerito.
Qué se yo, era algo distinto, una forma nueva de encuentro humano que me llevó a historias profundas contactándome a veces con la misteriosa originalidad de otros y sus angustias y sus alegrías y sus luchas y así fue como me dió por contar las mías y hacerme de algo que hasta allí ignoraba que pudiera venir de una máquina y se me hizo costumbre que hasta el día de hoy conservo visitar regularmente esas casas de amigos donde se puede caer de sopetón sin caer mal.
Y claro el tiempo pasa y las cosas cambian, a veces evolucionando a otro plano y otras simplemente diluyéndose; si fuera yo distinto a como soy no tendría más que gratitud por lo que Añoralgias me dió hasta ahora (en lo pronto uno de los dos únicos hombres en el mundo a los que considero mi hermano sin ser hijo de mi padre), no tengo de qué quejarme pero igual me quejo porque los extraño aquí aunque los tenga en otro lado.
Cuando era chico jugaba en un parque cerca de casa que en primavera se llenaba de mariposas amarillas y como son bichos muy sensibles a la polución fueron desapareciendo paulatinamente hasta que no quedó ni una, eso me pasa, extraño esas mariposas y siempre que vuelvo ahí las busco.
En fin, que hemos llegado a las 100 entradas y que aquí sigo y que si escuchan el timbre cada tanto salgan a ver, en una de esas soy yo que pasé a ver cómo andan.
Y gracias.
PD: Facebook, la puta que te parió.
Qué se yo, era algo distinto, una forma nueva de encuentro humano que me llevó a historias profundas contactándome a veces con la misteriosa originalidad de otros y sus angustias y sus alegrías y sus luchas y así fue como me dió por contar las mías y hacerme de algo que hasta allí ignoraba que pudiera venir de una máquina y se me hizo costumbre que hasta el día de hoy conservo visitar regularmente esas casas de amigos donde se puede caer de sopetón sin caer mal.
Y claro el tiempo pasa y las cosas cambian, a veces evolucionando a otro plano y otras simplemente diluyéndose; si fuera yo distinto a como soy no tendría más que gratitud por lo que Añoralgias me dió hasta ahora (en lo pronto uno de los dos únicos hombres en el mundo a los que considero mi hermano sin ser hijo de mi padre), no tengo de qué quejarme pero igual me quejo porque los extraño aquí aunque los tenga en otro lado.
Cuando era chico jugaba en un parque cerca de casa que en primavera se llenaba de mariposas amarillas y como son bichos muy sensibles a la polución fueron desapareciendo paulatinamente hasta que no quedó ni una, eso me pasa, extraño esas mariposas y siempre que vuelvo ahí las busco.
En fin, que hemos llegado a las 100 entradas y que aquí sigo y que si escuchan el timbre cada tanto salgan a ver, en una de esas soy yo que pasé a ver cómo andan.
Y gracias.
PD: Facebook, la puta que te parió.
lunes, 27 de junio de 2011
Cosas de Goyo
1) A su madre que no le hacía el gusto
- "Mami ya no eres mi chica"
2) A Lola por no se qué disputa
- Lola, ¿cuándo exactamente te volviste loca?
3) A Mónica (nuestra empleada) que lo mandó a buscar sus zapatillas
- Buscalas vos, no soy bueno para eso
4) A una señora que trataba de poner en caja a su hija de 3 años quien armaba un berrinche de aquellos en la sala de espera del médico, se le paró delante y le dijo
- ¡Suéltala malvada mujer!
5) A mi, este domingo, mientras miraba cómo se iba River Plate por la alcantarilla
- Papá hay un problema
- ¿Qué pasa Chango?
- Hay una niña en mi living
- ¿Y quién es?
- Lola
- Caramba qué problemón.
6) Cenando días atrás le digo
- Comé todo, Tanito, ¿no querés ser grande y fuerte como Papá?
- No, como Damián (el novio de Meli)
- Mirá vos
Es oficial, se destapó el Tano.
- "Mami ya no eres mi chica"
2) A Lola por no se qué disputa
- Lola, ¿cuándo exactamente te volviste loca?
3) A Mónica (nuestra empleada) que lo mandó a buscar sus zapatillas
- Buscalas vos, no soy bueno para eso
4) A una señora que trataba de poner en caja a su hija de 3 años quien armaba un berrinche de aquellos en la sala de espera del médico, se le paró delante y le dijo
- ¡Suéltala malvada mujer!
5) A mi, este domingo, mientras miraba cómo se iba River Plate por la alcantarilla
- Papá hay un problema
- ¿Qué pasa Chango?
- Hay una niña en mi living
- ¿Y quién es?
- Lola
- Caramba qué problemón.
6) Cenando días atrás le digo
- Comé todo, Tanito, ¿no querés ser grande y fuerte como Papá?
- No, como Damián (el novio de Meli)
- Mirá vos
Es oficial, se destapó el Tano.
miércoles, 22 de junio de 2011
¡Ay cabrón qué haces aquí! o El tranvía que no fue
- Disculpe ¿sabe dónde queda la cárcel vieja?
- Pues aquí (señalando una edificación enorme a medio terminar)
- Gracias
- No Tana, no es aquí, se ve desde la terraza de Luisa y es un terreno baldío
- Doblá acá
- No, hay que seguir la ruta del tranvía, cuando yo vine antes estaban desmontando árboles para hacer la vía y quedaba cerca de la casa
- Pero si allá está Luisa agitando los brazos
- Ahá
Hasta aquí el viaje de la Tana y mío (sorpresa para todo el clan Leiva excepto para cinco de sus miembros) había resultado maravilloso en cuanto quepa a no ser por algún despiste ocasional derivado en unos cuantos kilómetros hechos al pedo casi siempre a consecuencia de esos simpáticos carteles que abundan en las autovías españolas señalando (textualmente) "todas las direcciones". Y se puso mejor.
Los abrazos de rigor, el vino de rigor, el aceite de rigor, el tequila de rigor y a esperar a Juancho que volvería de un momento a otro; tenía tantas ganas de verlo. Y allí entra y mira suspicazmente las botellas sobre la mesa y le dicen "¿a qué no sabes qué?" y me ve salir de la terraza
¡AYYY CABRÓN QUÉ HACES AQUÍ!
La foto falló igual que cualquier otro plan minuciosamente pergreñado pero yo nunca olvidaré su cara de alegría. Y después el Juan de siempre, el que vació medio supermercado para la cena de esa noche, el que me acompañó a Granada (60 km) a buscar las valijas que dejamos en el hotel, el que nos llevó a cenar aunque no se sentía bien, el que nos vino a buscar a Mengíbar (30 km) para llevarnos a recorrer Úbeda y Baeza y la Luisa de siempre, la que nunca terminarás de comerte todo lo que te sirva, la anfitriona de alma, la amiga querida y esos chicos de catálogo.
En fin, la dicha.
Nos volveremos a ver pero esta vez te aviso antes Juancho, prometido.
- Pues aquí (señalando una edificación enorme a medio terminar)
- Gracias
- No Tana, no es aquí, se ve desde la terraza de Luisa y es un terreno baldío
- Doblá acá
- No, hay que seguir la ruta del tranvía, cuando yo vine antes estaban desmontando árboles para hacer la vía y quedaba cerca de la casa
- Pero si allá está Luisa agitando los brazos
- Ahá
Hasta aquí el viaje de la Tana y mío (sorpresa para todo el clan Leiva excepto para cinco de sus miembros) había resultado maravilloso en cuanto quepa a no ser por algún despiste ocasional derivado en unos cuantos kilómetros hechos al pedo casi siempre a consecuencia de esos simpáticos carteles que abundan en las autovías españolas señalando (textualmente) "todas las direcciones". Y se puso mejor.
Los abrazos de rigor, el vino de rigor, el aceite de rigor, el tequila de rigor y a esperar a Juancho que volvería de un momento a otro; tenía tantas ganas de verlo. Y allí entra y mira suspicazmente las botellas sobre la mesa y le dicen "¿a qué no sabes qué?" y me ve salir de la terraza
¡AYYY CABRÓN QUÉ HACES AQUÍ!
La foto falló igual que cualquier otro plan minuciosamente pergreñado pero yo nunca olvidaré su cara de alegría. Y después el Juan de siempre, el que vació medio supermercado para la cena de esa noche, el que me acompañó a Granada (60 km) a buscar las valijas que dejamos en el hotel, el que nos llevó a cenar aunque no se sentía bien, el que nos vino a buscar a Mengíbar (30 km) para llevarnos a recorrer Úbeda y Baeza y la Luisa de siempre, la que nunca terminarás de comerte todo lo que te sirva, la anfitriona de alma, la amiga querida y esos chicos de catálogo.
En fin, la dicha.
Nos volveremos a ver pero esta vez te aviso antes Juancho, prometido.
martes, 24 de mayo de 2011
martes, 19 de abril de 2011
Mis respuestas
Estas cosas rara vez me salen bien pero una encerrona es una encerrona y hay que joderse; aquí voy:
¿Te llevas bien con tu suegra?
Sí, le tengo mucho cariño, está cuando debe estar y a cambio rompe moderadamente las pelotas. Un trato justo.
¿Cuál es tu reto?
En lo personal dejar de fumar, no hay cosa más sencilla lo he hecho cientos de veces. En lo profesional llegar a ser el Procurador General del Tesoro de la Nación (máximo abogado del Estado) aunque también me conformaría con un puesto menor, digamos Presidente de la Corte Suprema de Justicia por decir algo.
¿Qué le dirías a tu jefe si te toca la lotería?
Yo no tengo jefes, tengo jefas; mi superior inmediato es la Presidenta del organismo público para el que trabajo, luego la Presidenta de la Nación a la sazón jefa inmediata de ésta y por último la Tana con menor jerarquía burocrática pero mucho mayor poder implícito. A la primera le diría que seguiré en mi puesto que mi trabajo me encanta y lo haría incluso ad honorem, a la segunda que es un honor servir a sus órdenes (y lo digo porque realmente lo creo) y a la Tana le diría "Gorda, ¿viste esas botas que te gustaron? comprátelas nomás, dale para adelante".
¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo?
Me pasa frecuentemente, todo el mundo le miente a los auditores quevacé.
Si se quema tu casa y solo puedes salvar una cosa ¿Qué salvas?
Ay no sé, qué momento, estoy entre el control remoto de la tele y una botella de Agavero que me regalaron.
Entras en un sitio con mucha gente, ¿qué haces?
Generalmente me voy al ratito.
¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío?
Veo un vaso lleno por la mitad; la imaginación, principal ingrediente del optimismo, nunca ha sido un atributo que me distinga. Tampoco soy pesimista, demanda la misma energía pero en sentido inverso.
Te encuentras una lámpara mágica, ¿qué tres deseos pedirías?
Felicidad, salud y solvencia para todos los que integran el mundo de mis afectos incluido yo mismo. Amor ya tengo, propio sobre todo.
¿Cuál es tu canción favorita?
Dos, "Here comes the sun" de George Harrison y "Eiti Leda" de Charly García.
¿Por qué creaste tu blog?
Por culpa de Sonia, pero siempre me ha parecido una buena idea y nunca se lo agradecí apropiadamente. Gracias Sonieta.
¿Cómo te ves dentro de 5 años?
De lejos seguramente, porque con mi recién estrenada presbicia me cuesta mucho enfocar de cerca.
¿Qué hubieses querido ser? (Que no sea la profesión que tienes ahora)
Si no fuera abogado sería economista. Siempre me ha divertido la idea de sostener teorías impecablemente lógicas que no se cumplen en la puta vida.
¿Cuáles son las tres cualidades que más valoras en tu pareja (real o potencial)?
Para empezar la Tana es real, tiene mucho potencial pero es tan real como vos y yo. Su manera de hacerme sentir bienvenido, su habilidad para aplacar mis demonios interiores y cierto don que hace que todo a su alrededor florezca, prospere y engorde, son sin duda las cualidades de ella que prefiero. Hay otras que el decoro me obliga a mantener en reserva y después está la otra cuestión que sin ser determinante merece sin embargo alguna mención dentro del contexto general: cocina como los Dioses.
¿Qué cosa te gustaría hacer, sí o sí, antes de dejar este mundo?
Contratar al mas prestigioso grupo de médicos que el dinero pueda comprar para que traten de mantenerme con vida. Es que hay tanto que quisiera hacer antes de dejar este mundo.
¿Estás feliz con quien eres? Si pudieras, ¿Cambiarías algo? ¿Qué y por qué?
Sí, sé bien quién soy y me gusta.
¿Tu lugar en el mundo?
El lado izquierdo de la cama; a la derecha duerme la Tana.
¿Una frase?
"En lo cotidiano está lo profundo" de Romano Guardini.
¿Qué haces para mimarte?
Algún asadito ingenioso y bien regado.
¿Qué haces cuando sentís que no tienes ganas de nada?
Miro una de tiros y piñas en la tele qué voy a andar inventando.
¿Si pudieras cambiarte por alguien, por quién te cambiarías?
¿Por qué le haría eso a alguien?
Y la mía
¿Qué es lo peor que has hecho en tu vida?
Todos los que propondría ya están propuestos excepto Martín.
¿Te llevas bien con tu suegra?
Sí, le tengo mucho cariño, está cuando debe estar y a cambio rompe moderadamente las pelotas. Un trato justo.
¿Cuál es tu reto?
En lo personal dejar de fumar, no hay cosa más sencilla lo he hecho cientos de veces. En lo profesional llegar a ser el Procurador General del Tesoro de la Nación (máximo abogado del Estado) aunque también me conformaría con un puesto menor, digamos Presidente de la Corte Suprema de Justicia por decir algo.
¿Qué le dirías a tu jefe si te toca la lotería?
Yo no tengo jefes, tengo jefas; mi superior inmediato es la Presidenta del organismo público para el que trabajo, luego la Presidenta de la Nación a la sazón jefa inmediata de ésta y por último la Tana con menor jerarquía burocrática pero mucho mayor poder implícito. A la primera le diría que seguiré en mi puesto que mi trabajo me encanta y lo haría incluso ad honorem, a la segunda que es un honor servir a sus órdenes (y lo digo porque realmente lo creo) y a la Tana le diría "Gorda, ¿viste esas botas que te gustaron? comprátelas nomás, dale para adelante".
¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo?
Me pasa frecuentemente, todo el mundo le miente a los auditores quevacé.
Si se quema tu casa y solo puedes salvar una cosa ¿Qué salvas?
Ay no sé, qué momento, estoy entre el control remoto de la tele y una botella de Agavero que me regalaron.
Entras en un sitio con mucha gente, ¿qué haces?
Generalmente me voy al ratito.
¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío?
Veo un vaso lleno por la mitad; la imaginación, principal ingrediente del optimismo, nunca ha sido un atributo que me distinga. Tampoco soy pesimista, demanda la misma energía pero en sentido inverso.
Te encuentras una lámpara mágica, ¿qué tres deseos pedirías?
Felicidad, salud y solvencia para todos los que integran el mundo de mis afectos incluido yo mismo. Amor ya tengo, propio sobre todo.
¿Cuál es tu canción favorita?
Dos, "Here comes the sun" de George Harrison y "Eiti Leda" de Charly García.
¿Por qué creaste tu blog?
Por culpa de Sonia, pero siempre me ha parecido una buena idea y nunca se lo agradecí apropiadamente. Gracias Sonieta.
¿Cómo te ves dentro de 5 años?
De lejos seguramente, porque con mi recién estrenada presbicia me cuesta mucho enfocar de cerca.
¿Qué hubieses querido ser? (Que no sea la profesión que tienes ahora)
Si no fuera abogado sería economista. Siempre me ha divertido la idea de sostener teorías impecablemente lógicas que no se cumplen en la puta vida.
¿Cuáles son las tres cualidades que más valoras en tu pareja (real o potencial)?
Para empezar la Tana es real, tiene mucho potencial pero es tan real como vos y yo. Su manera de hacerme sentir bienvenido, su habilidad para aplacar mis demonios interiores y cierto don que hace que todo a su alrededor florezca, prospere y engorde, son sin duda las cualidades de ella que prefiero. Hay otras que el decoro me obliga a mantener en reserva y después está la otra cuestión que sin ser determinante merece sin embargo alguna mención dentro del contexto general: cocina como los Dioses.
¿Qué cosa te gustaría hacer, sí o sí, antes de dejar este mundo?
Contratar al mas prestigioso grupo de médicos que el dinero pueda comprar para que traten de mantenerme con vida. Es que hay tanto que quisiera hacer antes de dejar este mundo.
¿Estás feliz con quien eres? Si pudieras, ¿Cambiarías algo? ¿Qué y por qué?
Sí, sé bien quién soy y me gusta.
¿Tu lugar en el mundo?
El lado izquierdo de la cama; a la derecha duerme la Tana.
¿Una frase?
"En lo cotidiano está lo profundo" de Romano Guardini.
¿Qué haces para mimarte?
Algún asadito ingenioso y bien regado.
¿Qué haces cuando sentís que no tienes ganas de nada?
Miro una de tiros y piñas en la tele qué voy a andar inventando.
¿Si pudieras cambiarte por alguien, por quién te cambiarías?
¿Por qué le haría eso a alguien?
Y la mía
¿Qué es lo peor que has hecho en tu vida?
Todos los que propondría ya están propuestos excepto Martín.
lunes, 18 de abril de 2011
Güevos, lo que se dice güevos
En el paraje El Lipeo, corazón de la yunga salteña al límite con Bolivia y sede del PN Baritu vive una antigua pobladora (antigua en el cabal sentido de la palabra que tanto designa su permanencia en el sitio como sus incontables años) de nombre Felipa. Allí estábamos mi equipo y yo, acovachados en el destacamento de Parques Nacionales para protegernos de la lluvia y de la noche (cuando llueve en la selva llueve en serio) esperando la cena que preparaba Luciana y tratando de convencer a Gretel, la guardaparque que nos acompañaba, de que encendiera de una puta vez el grupo electrógeno porque ya no podíamos vernos los dedos.
Unos tímidos aplausos a la usanza local indicaron que teníamos visita, es cosa que siempre me maravilla ver cómo en esos lugares despoblados la gente se visita por el puro gusto de mirar una cara nueva y contarle algo a alguien. Tenía razón Aristóteles, ubi homo ibi societas.
Felipa, una viejita de no mas de metro y medio y 40 kilos mojada, entró sonriendo y nos saludó uno a uno preguntando de dónde veníamos y pa´qué éramos güenos. Esa es otra curiosidad que jamás me pasa inadvertida, la gente de tierra adentro necesita saber lo que uno hace por lo que pudiera tener de útil dado el caso. En el grupo habíamos dos abogados, un biólogo y una veterinaria, flaco favor le hicimos digo yo.
Y se sentó con la taza de café entre las manos y se puso a hablar de cosas estremecedoras con tanto hábito, con tanta familiaridad que se te helaba la sangre en las venas nomás de escucharla. Hablaba acentuando las palabras de un modo extraño (por ejemplo "maíz" lo decía "máiz"), costaba entenderla, pero Gretel nos oficiaba de traductora simultánea. Y así, displicentemente, mientras desmenuzaba el pedazo de pan que le convidamos ("pan alto" dijo entusiasmada, porque ellos hacen una especie de torta de harina mas bien chata) nos contó que vivía en su rancho a unos 7 km de donde estábamos, subiendo el faldeo por senderos de selva, y que plantaba maíz y tenía algunas gallinas, un par de ovejas y unas tres o cuatro vacas.
- ¿Y qué edad tiene doña Felipa? Y que no lleva la cuenta, que no se acuerda cuántos tenía cuando su papá la anotó en el Registro Civil, que su documento dice 75 años pero tiene algunos más.
- ¿Y NO TIENE MIEDO DE VOLVERSE SOLA DE NOCHE POR LA SELVA? Y que no, que sólo tuvo miedo una vez a los 8 años cuando su padre la llevó a arriar unas cabezas en los faldeos y la dejó "abajito de un alero" (Gretel aclaró que así llaman a las salientes de roca en la montaña) mientras él bajaba al pueblo a "chuparse" (darle al trago) y ella ahí, solita en la selva, acompañada de su perro y algunas provisiones hasta que el viejo volvió a la semana, y "esa güelta sí que hei tenido miedo". Lola tiene 8 años, imagínense mis escalofríos.
- ¿Y ahora se vuelve a su casa o se queda por aquí en lo de algún vecino? Y que se vuelve nomás caminando despacito y cuando se cansa se echa un rato y que más de una vez amaneció al costado de la huella porque se quedó dormida (dormida en una jungla asfixiante y llena de peligros reales, tangibles y potencialmente mortales).
- ¿Y alguna vez se topó con alguna víbora? Y que sí, que la han picado dos veces de niña y una vez ya mayor y que la primera vez le dió una fiebre mala y su mama la curó con no sé qué preparado y que la última vez ya lo sintió "ni poquito".
- ¿Y ha visto yaguaretés cerca de su casa? Y que sí "ai visto al gato" y que no hace mucho notó que el cordero que había dejado "liado a un palo en el patio" no estaba y que la cuerda tirante se metía en la maleza y los perros ladraban y que ella se puso a tirar de la soga y allí estaba el gato (un yaguareté que en un mal días es capaz de matar un toro de 500 kg y al que le basta un sólo zarpazo para filetear a esta vieja como pa´milanesas) a tres metros de ella prendido al anca del cordero y la miraba con los ojos amarillos, las orejas redondas y la cola "moviendo", "roncándole feo" (esta simple expresión me erizó todos los pelos de la nuca) y que "se le ai puesto a duelear al gato porque no le lleve el cordero" (duelear = enfrentar, disputarle la presa, yo creo que en su lugar hubiera ido a buscar otro cordero más gordito para ofrecérselo) y que el bicho tiró y tiró y terminó llevando.
Cuando Felipa partió, se habló de la adaptación al ambiente, de la familiaridad con el peligro como neutralizante del miedo y bla, bla, bla; puede ser que para ella represente menos riesgo vivir en la selva que cruzar Libertador en hora pico, por ejemplo, pero cualquiera que se ponga a peludear con un gato de 120 kilos hambriento no tiene huevos, tiene GÜEVOS lo que dice GÜEVOS,

¿o no?
Unos tímidos aplausos a la usanza local indicaron que teníamos visita, es cosa que siempre me maravilla ver cómo en esos lugares despoblados la gente se visita por el puro gusto de mirar una cara nueva y contarle algo a alguien. Tenía razón Aristóteles, ubi homo ibi societas.
Felipa, una viejita de no mas de metro y medio y 40 kilos mojada, entró sonriendo y nos saludó uno a uno preguntando de dónde veníamos y pa´qué éramos güenos. Esa es otra curiosidad que jamás me pasa inadvertida, la gente de tierra adentro necesita saber lo que uno hace por lo que pudiera tener de útil dado el caso. En el grupo habíamos dos abogados, un biólogo y una veterinaria, flaco favor le hicimos digo yo.
Y se sentó con la taza de café entre las manos y se puso a hablar de cosas estremecedoras con tanto hábito, con tanta familiaridad que se te helaba la sangre en las venas nomás de escucharla. Hablaba acentuando las palabras de un modo extraño (por ejemplo "maíz" lo decía "máiz"), costaba entenderla, pero Gretel nos oficiaba de traductora simultánea. Y así, displicentemente, mientras desmenuzaba el pedazo de pan que le convidamos ("pan alto" dijo entusiasmada, porque ellos hacen una especie de torta de harina mas bien chata) nos contó que vivía en su rancho a unos 7 km de donde estábamos, subiendo el faldeo por senderos de selva, y que plantaba maíz y tenía algunas gallinas, un par de ovejas y unas tres o cuatro vacas.
- ¿Y qué edad tiene doña Felipa? Y que no lleva la cuenta, que no se acuerda cuántos tenía cuando su papá la anotó en el Registro Civil, que su documento dice 75 años pero tiene algunos más.
- ¿Y NO TIENE MIEDO DE VOLVERSE SOLA DE NOCHE POR LA SELVA? Y que no, que sólo tuvo miedo una vez a los 8 años cuando su padre la llevó a arriar unas cabezas en los faldeos y la dejó "abajito de un alero" (Gretel aclaró que así llaman a las salientes de roca en la montaña) mientras él bajaba al pueblo a "chuparse" (darle al trago) y ella ahí, solita en la selva, acompañada de su perro y algunas provisiones hasta que el viejo volvió a la semana, y "esa güelta sí que hei tenido miedo". Lola tiene 8 años, imagínense mis escalofríos.
- ¿Y ahora se vuelve a su casa o se queda por aquí en lo de algún vecino? Y que se vuelve nomás caminando despacito y cuando se cansa se echa un rato y que más de una vez amaneció al costado de la huella porque se quedó dormida (dormida en una jungla asfixiante y llena de peligros reales, tangibles y potencialmente mortales).
- ¿Y alguna vez se topó con alguna víbora? Y que sí, que la han picado dos veces de niña y una vez ya mayor y que la primera vez le dió una fiebre mala y su mama la curó con no sé qué preparado y que la última vez ya lo sintió "ni poquito".
- ¿Y ha visto yaguaretés cerca de su casa? Y que sí "ai visto al gato" y que no hace mucho notó que el cordero que había dejado "liado a un palo en el patio" no estaba y que la cuerda tirante se metía en la maleza y los perros ladraban y que ella se puso a tirar de la soga y allí estaba el gato (un yaguareté que en un mal días es capaz de matar un toro de 500 kg y al que le basta un sólo zarpazo para filetear a esta vieja como pa´milanesas) a tres metros de ella prendido al anca del cordero y la miraba con los ojos amarillos, las orejas redondas y la cola "moviendo", "roncándole feo" (esta simple expresión me erizó todos los pelos de la nuca) y que "se le ai puesto a duelear al gato porque no le lleve el cordero" (duelear = enfrentar, disputarle la presa, yo creo que en su lugar hubiera ido a buscar otro cordero más gordito para ofrecérselo) y que el bicho tiró y tiró y terminó llevando.
Cuando Felipa partió, se habló de la adaptación al ambiente, de la familiaridad con el peligro como neutralizante del miedo y bla, bla, bla; puede ser que para ella represente menos riesgo vivir en la selva que cruzar Libertador en hora pico, por ejemplo, pero cualquiera que se ponga a peludear con un gato de 120 kilos hambriento no tiene huevos, tiene GÜEVOS lo que dice GÜEVOS,

¿o no?
jueves, 2 de diciembre de 2010
Perdonar es divino
¿Estás de acuerdo con que reconocer el propio error y disculparse es una actitud noble e intrínsecamente justa? Yo también.
¿Estás de acuerdo con que es de toda equidad reparar en la medida de lo posible el daño que tu obrar desprevenido haya causado a otro? Yo también, es más, así talcualmente lo enseño en la Facultad. Esta es la teoría, pasemos ahora al caso práctico.
Soy de esos que, salvo muy eventualmente, no pueden dormir sobre cosas que se están moviendo (bueno, no tan eventualmente si consideramos que la Tierra está animada por dos movimientos mas o menos circulares y mas o menos uniformes) lo cual descarta de plano, trenes, aviones, barcos, submarinos, ómnibus, autos, motos y bicicletas (en estas últimas es además obviamente imposible) y/o cualesquiera otros medios de locomoción conocidos o por conocerse, y también soy de esos que no te toman una píldora sino en casus extremis (me reservo para el Viagra cuando haga falta, Dios y la Virgen no lo permitan). Con movimiento y sin somnífero no duermo y hay que joderse.
Y cuando no duermo me desvelo y cuando me desvelo me pongo inquieto y cuando me pongo inquieto me asalta la impaciencia y cuando estoy impaciente me da por la ansiedad y cuando estoy ansioso se me antoja todo, incluso lo que no me gusta. ¿Has probado el café de máquina expendedora que generosamente ofrecen las compañías de ómnibus de larga distancia a su clientela? ¿no? te cuento: podría decribirse como jugo de medias (calcetines para los hispanoparlantes) negras de nylon usadas por un maratonista en verano. Hasta eso se me antoja cuando no duermo.
Y todos los demás pasajeros - incluso mis compañeros de trabajo - roncando a pata suelta, y la TV apagada, y el micro en penumbras, y afuera una noche tan cerrada que no daba ni para contar los postes de alambrado de aquellos campos interminables, y yo ahí solito con mis pensamientos, y la expendedora de café allá en el fondo de la nave guiñándome intermitentemente su único ojo rojo. Y vamos ¡tanto joder! cuánto puede empeorar la situación, qué sueño me va a quitar si estoy despierto como un suegro, y fuí y me serví bastante del oscuro y nefasto brebaje hirviente (debió llevar unas 36 horas de recalentado) en un vasito plástico y volvía a mi butaca cuando ocurrió aquella secuencia de eventos desafortunados.
Una mínima corrección del curso del vehículo produjo un bamboleo apenas perceptible de la cabina y de todo lo que en ella había, yo y mi vasito de café incluidos, de lo cual resultó que una pequeña cantidad de líquido caliente cayó en la mano que lo sostenía y por cierto instinto impreso en todos los seres vivos (llamado "irritabilidad") que nos hace proclives a alejarnos de inmediato de cualquier fuente de dolor o peligro, solté sin más el vasito al carajo y fue a dar sobre el pecho de un hombre que dormía plácidamente justo en ese sitio por extraño designio de los dioses. Parece ser que el potaje tardó un par de segundos en traspasar la tela de la cobija y la ropa que aquel infausto llevaba puesta para comunicar así los 120º C de temperatura a su piel también infausta, tiempo durante el cual mis principios fueron puestos a prueba.
"¿Debo plantarme ante él y ofrecerle toda la ayuda posible mientras me deshago en explicaciones y disculpas o aprovecho la penumbra para tirarme en algún asiento y hacerme el dormido hasta que todo pase? Bueno, cuando se apacigüe habrá tiempo para ser razonables, por ahora hay que hacerse el muertito en aras de la supervivencia?"
Se escuchó un AAAAYYYY seguido de toda clase de blasfemias provenientes de una silueta enfurecida que no hacía más que preguntar quién fue y por qué mientras golpeaba frenéticamente la puerta del retrete donde suponía oculto al culpable y hubo entre los pasajeros incluso algunos que llegaron a reconvenirlo por tan desconsiderada y abrupta actitud cuando la puerta se abrió y salió una nena de unos 8 años que todo el mundo sabe es muy jóven para tomar café.
Felizmente viajaba con el pobre infeliz su mujer quien lo asistió en cuanto pudo y lo instó a serenar los ánimos ante lo irremediable y el tipo gritaba "¿Y POR QUE NO DA LA CARA?" y ella "¿y cómo querés que se disculpe con el quilombo que estás haciendo? ¡pero carácter de mierda che!". Dios bendiga a las mujeres y su habilidad para transferirnos la culpa aún en perfecto estado de inocencia.
Durante la parada que hizo el micro para desayunar el damnificado nos escrutó uno a uno buscando ilusorios indicios de responsabilidad. Yo por las dudas ordené té para el desayuno, no vaya a creer que prefiero el café, y salí a fumar. La mujer hizo lo mismo y en un momento en que su marido fué al baño le expliqué lo sucedido tal como sucedió:
- Una de mis compañeras volcó accidentalmente el café sobre tu esposo y le dió tanta vergüenza que no se atrevió a enfrentarlo pero me ha pedido que te dé este dinero (más o menos el valor de una remera de buena calidad nueva) para que le compres una remera nueva con tal que no le digas nada hasta que haya terminado el viaje -
Ella aceptó ambos (el dinero y las disculpas de mi compañera) y los demás términos de la transacción y el derrotero llegó a su fin dado cierto punto, en relativa paz y armonía para casi todos los presentes.
Ah por cierto, yo también le pedí perdón, sólo que para mis adentros y ahora me pregunto ¿debí incluir en la indemnización el importe de un pomo de Pancután?. Esa duda no me deja dormir.
¿Estás de acuerdo con que es de toda equidad reparar en la medida de lo posible el daño que tu obrar desprevenido haya causado a otro? Yo también, es más, así talcualmente lo enseño en la Facultad. Esta es la teoría, pasemos ahora al caso práctico.
Soy de esos que, salvo muy eventualmente, no pueden dormir sobre cosas que se están moviendo (bueno, no tan eventualmente si consideramos que la Tierra está animada por dos movimientos mas o menos circulares y mas o menos uniformes) lo cual descarta de plano, trenes, aviones, barcos, submarinos, ómnibus, autos, motos y bicicletas (en estas últimas es además obviamente imposible) y/o cualesquiera otros medios de locomoción conocidos o por conocerse, y también soy de esos que no te toman una píldora sino en casus extremis (me reservo para el Viagra cuando haga falta, Dios y la Virgen no lo permitan). Con movimiento y sin somnífero no duermo y hay que joderse.
Y cuando no duermo me desvelo y cuando me desvelo me pongo inquieto y cuando me pongo inquieto me asalta la impaciencia y cuando estoy impaciente me da por la ansiedad y cuando estoy ansioso se me antoja todo, incluso lo que no me gusta. ¿Has probado el café de máquina expendedora que generosamente ofrecen las compañías de ómnibus de larga distancia a su clientela? ¿no? te cuento: podría decribirse como jugo de medias (calcetines para los hispanoparlantes) negras de nylon usadas por un maratonista en verano. Hasta eso se me antoja cuando no duermo.
Y todos los demás pasajeros - incluso mis compañeros de trabajo - roncando a pata suelta, y la TV apagada, y el micro en penumbras, y afuera una noche tan cerrada que no daba ni para contar los postes de alambrado de aquellos campos interminables, y yo ahí solito con mis pensamientos, y la expendedora de café allá en el fondo de la nave guiñándome intermitentemente su único ojo rojo. Y vamos ¡tanto joder! cuánto puede empeorar la situación, qué sueño me va a quitar si estoy despierto como un suegro, y fuí y me serví bastante del oscuro y nefasto brebaje hirviente (debió llevar unas 36 horas de recalentado) en un vasito plástico y volvía a mi butaca cuando ocurrió aquella secuencia de eventos desafortunados.
Una mínima corrección del curso del vehículo produjo un bamboleo apenas perceptible de la cabina y de todo lo que en ella había, yo y mi vasito de café incluidos, de lo cual resultó que una pequeña cantidad de líquido caliente cayó en la mano que lo sostenía y por cierto instinto impreso en todos los seres vivos (llamado "irritabilidad") que nos hace proclives a alejarnos de inmediato de cualquier fuente de dolor o peligro, solté sin más el vasito al carajo y fue a dar sobre el pecho de un hombre que dormía plácidamente justo en ese sitio por extraño designio de los dioses. Parece ser que el potaje tardó un par de segundos en traspasar la tela de la cobija y la ropa que aquel infausto llevaba puesta para comunicar así los 120º C de temperatura a su piel también infausta, tiempo durante el cual mis principios fueron puestos a prueba.
"¿Debo plantarme ante él y ofrecerle toda la ayuda posible mientras me deshago en explicaciones y disculpas o aprovecho la penumbra para tirarme en algún asiento y hacerme el dormido hasta que todo pase? Bueno, cuando se apacigüe habrá tiempo para ser razonables, por ahora hay que hacerse el muertito en aras de la supervivencia?"
Se escuchó un AAAAYYYY seguido de toda clase de blasfemias provenientes de una silueta enfurecida que no hacía más que preguntar quién fue y por qué mientras golpeaba frenéticamente la puerta del retrete donde suponía oculto al culpable y hubo entre los pasajeros incluso algunos que llegaron a reconvenirlo por tan desconsiderada y abrupta actitud cuando la puerta se abrió y salió una nena de unos 8 años que todo el mundo sabe es muy jóven para tomar café.
Felizmente viajaba con el pobre infeliz su mujer quien lo asistió en cuanto pudo y lo instó a serenar los ánimos ante lo irremediable y el tipo gritaba "¿Y POR QUE NO DA LA CARA?" y ella "¿y cómo querés que se disculpe con el quilombo que estás haciendo? ¡pero carácter de mierda che!". Dios bendiga a las mujeres y su habilidad para transferirnos la culpa aún en perfecto estado de inocencia.
Durante la parada que hizo el micro para desayunar el damnificado nos escrutó uno a uno buscando ilusorios indicios de responsabilidad. Yo por las dudas ordené té para el desayuno, no vaya a creer que prefiero el café, y salí a fumar. La mujer hizo lo mismo y en un momento en que su marido fué al baño le expliqué lo sucedido tal como sucedió:
- Una de mis compañeras volcó accidentalmente el café sobre tu esposo y le dió tanta vergüenza que no se atrevió a enfrentarlo pero me ha pedido que te dé este dinero (más o menos el valor de una remera de buena calidad nueva) para que le compres una remera nueva con tal que no le digas nada hasta que haya terminado el viaje -
Ella aceptó ambos (el dinero y las disculpas de mi compañera) y los demás términos de la transacción y el derrotero llegó a su fin dado cierto punto, en relativa paz y armonía para casi todos los presentes.
Ah por cierto, yo también le pedí perdón, sólo que para mis adentros y ahora me pregunto ¿debí incluir en la indemnización el importe de un pomo de Pancután?. Esa duda no me deja dormir.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Mi abuela
A ella la trajo Marte - solía decir - nació en 1913 en Hamburgo, Alemania, epicentro de una, por entonces, convulsionada Europa; su niñez y juventud estuvieron signadas por guerras y posguerras. Única hija de una familia acomodada fué criada y educada para ser lo mejor que pudiera pasarle a un hombre en la vida y eso hizo, se casó siendo muy jóven con un prometedor oficial de la Wehrmacht, a quien le dió cuatro hijos, todos ellos (y marido también) devorados por la guerra. Viuda, sin hijos ni horizonte, aceptó el consejo de su madre de subir al barco que la traería a los brazos de mi abuelo, océano mediante. Ella no hablaba del ayer, decía con acierto que evocar el pasado es ocioso porque nunca devuelve nada y que había que aprovechar el día porque a la noche los vagos se vuelven aplicados. Ella no daba razón de sus razones, tuvo cinco nietos pero ojos para uno solo: un servidor; y muy poco, francamente, le importaban las argumentaciones de mi madre, en este tema y en casi cualquier otro. Ella tenía la magia del rey Midas en las manos, hacía cualquier prenda o muñeco de peluche, bordaba, tejía, cocinaba memorablemente y con tres o cuatro piñones y ramitas recogidas del jardín hacía un centro de mesa navideño que te cagabas sólo de verlo. Su casa resplandecía y una mesa puesta por ella con la platería y vajilla que salvó de su patria derrumbada, era digna de un banquete real, ni más ni menos. Esa era mi abuela.
Recuerdo un verano - yo tenía 8 años - que pasamos juntos en Villa General Belgrano, Córdoba, invitados por un matrimonio austríaco del que ella era muy amiga. Era una casona colonial emplazada en medio del campo y rodeada de sierras. El dueño de casa, Baldur, era afecto a coleccionar armas, las adquiría en remates de rezagos militares, las reparaba, y las colgaba en la pared por el puro gusto de admirarlas. Un domingo a la tarde dispuso unas cuantas latas de conserva como a media cuadra del porsche trasero sobre la rama horizontal de un árbol y se puso a hacer puntería con una carabina. Yo estaba fascinado con el evento y rompí sistemáticamente las bolas hasta que me dejaron probar, mi abuela no me miraba con aprobación digamos y a Baldur menos. En cierto punto el hombre le ofreció a mi abuela turno para voltear latitas y ella se negó parcamente, el insistió y ella accedió a condición de que la dejara intentar con un fusil antiguo que colgaba sobre la chimenea. Él la miró incrédulo, fué hasta la casa a buscar el arma, la cargó y se la ofreció bajo advertencia de que era realmente pesada y de grueso calibre y de que se afirmara bien para aguantar el retroceso del disparo. Ella se lo cargó al hombro y ...
(lo que sigue es el recuerdo impreso en la mente de un chico de 8 años contado por un hombre de 44, puede tener alguna imprecisión pero una cosa te digo: presté suma atención, creo que nunca estuve más atento en mi vida y lo mismo te hubiera pasado si hubieras visto a tu propia abuela con un fusil Level al hombro)
... disparó 5 veces, hizo 5 blancos y mandó a mejor vida a 5 latas, así nomás.
A mí se me cayó la mandíbula del asombro - como al pato Lucas - simplemente no podía creer que esa mujer que horneaba el mejor Strudel del mundo y bordaba mis iniciales en mis pijamas fuera la viva reencarnación de Billy The Kid. Nunca se lo he contado a nadie como tampoco lo que dijo a continuación.
- ¿Ha visto Margarita? las armas pueden entretener si uno las usa responsablemente - dijo el austríaco.
- Quien dice eso, Baldur, es porque nunca le ha disparado a un hombre - dijo ella.
Nadie dijo nada más.
Durante los 25 años que mi abuela vivió después de aquello y hasta hoy le he dado vueltas y vueltas a la sentencia pero nunca me atreví a salir de dudas.
Recuerdo un verano - yo tenía 8 años - que pasamos juntos en Villa General Belgrano, Córdoba, invitados por un matrimonio austríaco del que ella era muy amiga. Era una casona colonial emplazada en medio del campo y rodeada de sierras. El dueño de casa, Baldur, era afecto a coleccionar armas, las adquiría en remates de rezagos militares, las reparaba, y las colgaba en la pared por el puro gusto de admirarlas. Un domingo a la tarde dispuso unas cuantas latas de conserva como a media cuadra del porsche trasero sobre la rama horizontal de un árbol y se puso a hacer puntería con una carabina. Yo estaba fascinado con el evento y rompí sistemáticamente las bolas hasta que me dejaron probar, mi abuela no me miraba con aprobación digamos y a Baldur menos. En cierto punto el hombre le ofreció a mi abuela turno para voltear latitas y ella se negó parcamente, el insistió y ella accedió a condición de que la dejara intentar con un fusil antiguo que colgaba sobre la chimenea. Él la miró incrédulo, fué hasta la casa a buscar el arma, la cargó y se la ofreció bajo advertencia de que era realmente pesada y de grueso calibre y de que se afirmara bien para aguantar el retroceso del disparo. Ella se lo cargó al hombro y ...
(lo que sigue es el recuerdo impreso en la mente de un chico de 8 años contado por un hombre de 44, puede tener alguna imprecisión pero una cosa te digo: presté suma atención, creo que nunca estuve más atento en mi vida y lo mismo te hubiera pasado si hubieras visto a tu propia abuela con un fusil Level al hombro)
... disparó 5 veces, hizo 5 blancos y mandó a mejor vida a 5 latas, así nomás.
A mí se me cayó la mandíbula del asombro - como al pato Lucas - simplemente no podía creer que esa mujer que horneaba el mejor Strudel del mundo y bordaba mis iniciales en mis pijamas fuera la viva reencarnación de Billy The Kid. Nunca se lo he contado a nadie como tampoco lo que dijo a continuación.
- ¿Ha visto Margarita? las armas pueden entretener si uno las usa responsablemente - dijo el austríaco.
- Quien dice eso, Baldur, es porque nunca le ha disparado a un hombre - dijo ella.
Nadie dijo nada más.
Durante los 25 años que mi abuela vivió después de aquello y hasta hoy le he dado vueltas y vueltas a la sentencia pero nunca me atreví a salir de dudas.
jueves, 28 de octubre de 2010
Los que ríen, los que lloran
Estoy golpeado, no voy a negarlo, y cuando me siento así generalmente me pongo a cuestionar los planes de Dios. Ayer sin ir más lejos miraba el cielo preguntando - ¿Dónde está la coherencia de tu Plan que dejás vivir al sátrapa riojano con kilómetros de cocaína inhalada y te llevás al hombre que nos devolvió la esperanza? -
¿Cómo conocemos? ¿por los frutos? ¿por los diarios? ¿por los que hoy festejan? ¿por los que hoy sufren?
Siempre he creído que lo que realmente vale la pena cumple al menos dos condiciones: trasciende el paso del tiempo y se mantiene fiel a si mismo. Yo reconzco a Néstor Kirchner porque ...
... levantó la voz en la asamblea plenaria de la ONU para decir lo que yo hubiera querido decirles a las entidades de crédito internacional cuyas recetas nos quebraron: incompetentes (que queda mucho mejor que "corruptos" o "cómplices de la corrupción"; esa fué la primera vez en mi vida que me sentí representado)
... clavó bien hondo en la tierra cada una de las banderas que enarboló sin renunciar a sus convicciones (me quema recordar aquello de la "revolución productiva" seguido del desmantelamiento total de la industria nacional, o aquello otro de "conmigo $1 = U$D 1" seguido del corralito financiero, o - a más abundar - "el que depositó dólares recibirá dólares" (sonaba más bien como "Tólares") que terminó en la confiscación brutal del ahorro privado y más lejos en el tiempo aquello de "la casa está en orden" que derivó insospechadamente en las leyes de obediencia debida y punto final
... lo lloran los pobres de siempre, los jubilados, los emprendedores que volvieron a abrir las persianas, los que volvieron a pensar en el futuro, los que recuperaron su casa o la tuvieron por primera vez, los trabajadores, los jóvenes que nos quedaron después del exilio masivo, los enfermos, los discapacitados, los familiares de los muertos durante la dictadura, las víctimas que sobrevivieron, los que volvieron del exilio forzoso, los que creemos en la justicia y convivimos tantos años con la vergüenza de la Corte adicta del menemismo, los que somos de aquí, los que llevamos el azul y blanco en el corazón
... hoy ríen los poderosos, los que escribían "viva el cáncer" en los ´50, los estancieros que quieren retrotraer la situación a 1850, los explotadores, los nostálgicos del 1 a 1, los acomodados, los beneficiarios sempiternos del Estado ausente, los que llevan barras y estrellas en el corazón
Lo reconozco porque los que lo lloran somos muchos mas.
¡Hasta siempre Presidente!
¿Cómo conocemos? ¿por los frutos? ¿por los diarios? ¿por los que hoy festejan? ¿por los que hoy sufren?
Siempre he creído que lo que realmente vale la pena cumple al menos dos condiciones: trasciende el paso del tiempo y se mantiene fiel a si mismo. Yo reconzco a Néstor Kirchner porque ...
... levantó la voz en la asamblea plenaria de la ONU para decir lo que yo hubiera querido decirles a las entidades de crédito internacional cuyas recetas nos quebraron: incompetentes (que queda mucho mejor que "corruptos" o "cómplices de la corrupción"; esa fué la primera vez en mi vida que me sentí representado)
... clavó bien hondo en la tierra cada una de las banderas que enarboló sin renunciar a sus convicciones (me quema recordar aquello de la "revolución productiva" seguido del desmantelamiento total de la industria nacional, o aquello otro de "conmigo $1 = U$D 1" seguido del corralito financiero, o - a más abundar - "el que depositó dólares recibirá dólares" (sonaba más bien como "Tólares") que terminó en la confiscación brutal del ahorro privado y más lejos en el tiempo aquello de "la casa está en orden" que derivó insospechadamente en las leyes de obediencia debida y punto final
... lo lloran los pobres de siempre, los jubilados, los emprendedores que volvieron a abrir las persianas, los que volvieron a pensar en el futuro, los que recuperaron su casa o la tuvieron por primera vez, los trabajadores, los jóvenes que nos quedaron después del exilio masivo, los enfermos, los discapacitados, los familiares de los muertos durante la dictadura, las víctimas que sobrevivieron, los que volvieron del exilio forzoso, los que creemos en la justicia y convivimos tantos años con la vergüenza de la Corte adicta del menemismo, los que somos de aquí, los que llevamos el azul y blanco en el corazón
... hoy ríen los poderosos, los que escribían "viva el cáncer" en los ´50, los estancieros que quieren retrotraer la situación a 1850, los explotadores, los nostálgicos del 1 a 1, los acomodados, los beneficiarios sempiternos del Estado ausente, los que llevan barras y estrellas en el corazón
Lo reconozco porque los que lo lloran somos muchos mas.
¡Hasta siempre Presidente!
viernes, 8 de octubre de 2010
2001 - 2010
"El sentido es donación de sí" dijiste ... Yo digo
La verdad sola y una en su podio se entrona
esquiva por seguida, por negada presente
y rara vez se muestra como amable anfitriona
al común de la gente.
Dios, primera razón de lo creado y su causa
y árbitro inconmovible de saberes velados
desde siempre y por siempre, sin mutar y sin pausa
nos gobierna callado.
La ciencia hecha hilado de principios rectores
a cubrir no llega la duda necesaria
acaso sea por eso que en paños menores
van sus leyes precarias.
La palabra acuñada en su afán queda trunca
de encerrar en el son de su nombre cada cosa,
la palabra rosa jamás fue ni será nunca
lo mismo que la rosa.
Yo no tengo más credo que el evangelio tuyo,
catecismo brutal de entregas encendidas
y ese don de sí mismo, de la vida, de suyo,
es en mi tu medida.
Feliz aniversario Tana.
La verdad sola y una en su podio se entrona
esquiva por seguida, por negada presente
y rara vez se muestra como amable anfitriona
al común de la gente.
Dios, primera razón de lo creado y su causa
y árbitro inconmovible de saberes velados
desde siempre y por siempre, sin mutar y sin pausa
nos gobierna callado.
La ciencia hecha hilado de principios rectores
a cubrir no llega la duda necesaria
acaso sea por eso que en paños menores
van sus leyes precarias.
La palabra acuñada en su afán queda trunca
de encerrar en el son de su nombre cada cosa,
la palabra rosa jamás fue ni será nunca
lo mismo que la rosa.
Yo no tengo más credo que el evangelio tuyo,
catecismo brutal de entregas encendidas
y ese don de sí mismo, de la vida, de suyo,
es en mi tu medida.
Feliz aniversario Tana.
jueves, 16 de septiembre de 2010
De suegras, nueras y otros desastres naturales
Las suegras tienen por lo regular, una propensión natural a saber el modo correcto de hacer las cosas incompatible con su tendencia, también regular, a decirlo abiertamente a las personas equivocadas: la nueras. Las nueras vienen de fábrica con una visión diversa de lo justo, lo bueno y lo verdadero, tan diversa que es casi su opuesto absoluto, cualquiera sea el anterior. Si en el plan Creador estuvo alguna vez la búsqueda de la armonía ambos ejemplares no debieran coincidir jamás en la misma coordenada espacio/tiempo (como hizo con los dinosaurios y los mamíferos digamos), pero esto - lo cual no escapó al elevado criterio del Altísimo - es fácilmente solucionable interponiendo entre las partes un tercero ajeno a la contienda: el marido.
Debí ausentarme de mi casa una semana por razones de trabajo, hecho habitual, sólo que desde que nos alejamos del radio urbano la agenda familiar se apretó un poco más: hacía falta alguien que se quedara en casa desde que la Tana sale a la mañana hasta que llega la empleada y todos los caminos conducían a la última (y también única, todo hay que decirlo) candidata de la lista: mi mama. A mi estas cosas no me gustan qué quieren que les diga, pero hay que hacer lo que hay que hacer diría Lolita. Y tengo mis razones para que no me gusten.
Así las cosas, el domingo anterior a mi partida se apareció la vieja con el bolso a cuestas y se instaló. Lo hablamos a solas hasta cansarnos - por favor mamá evita todo conflicto jurisdiccional, dedicate a tomar sol y a enderezar los tallitos del jardín, una semana pasa rápido - pero fue justo la última de agosto, llovió todos los putos días (gracias Señor por tus dones inmerecidos) y la vieja no puede estar sin hacer nada; nada que no termine causándome dolor de huevos digo.
Cada vez que llamaba preguntando cómo iba todo la Tana contestaba que bien (no es la palabra es la voz de culo con la que lo dice) que la vieja dormía en nuestra cama con Lola y ella se había mudado con el Tano al cuarto de arriba y que prácticamente no se veían más que un ratito a la noche. Pero eso basta.
Y ahora, por separado, los dos reportes que privadamente y a su turno me dió cada una de ellas, y por favor díganme si ven ustedes, por infinitesimal que fuera, algún punto en común. La Tana primero porque fue la primera en atajarme:
Tu madre humaniza a los perros, los quería meter adentro por la lluvia, me pidió que le diera algo para hacer porque se aburría y le dí lo que tengo pendiente para coser, pero cose con puntadas muy grandes y usa hilo de cualquier color, se la pasó peleándose con el Tano por el control remoto de la tele y por andar con el cachorro (el último que nos quedó de la camada) todo el día a upa y me mandó a pensar como diez veces (pensá Mónica, su frase de cabecera).
Y la Colorada:
Ese cachorro estaba muy flaquito y mirá ahora qué lindo lo puse, la Tana hizo dormir a Hugonote abajo de la lluvia y no lo dejó entrar, tiene un costurero muy básico y pocos repasadores y lo malcría al Tano que no te deja cambiar el canal de Disney XD (N del A: ¡qué cosa, parece un chico!) y hace escándalo cuando le decís que no a algo.
Y durante la cena blanquearon sus puntos de vista:
- Yo no humanizo a los perros lo que pasa es que tengo una empatía especial con ellos
- ¿Y yo no? Hugonote se queda abajo de la lluvia porque quiere, pudo dormir en el quincho, en el galpón o en alguno de los caniles que costaron una fortuna, pero le gusta la lluvia (N del A: cierto, tal vez extraña Asturias donde llueve a cada rato o tal vez es simplemente pelotudo)
- Tenés pocas cosas en el costurero
- ¿Y entonces cómo cosió toda esa pila de ropa?
Y la Tana, dirigiéndose a la empleada "¿cambiaste las sábanas de mi cama?" y la empleada "pero si las cambié hace dos días" y la Tana "te pedí que las cambiaras igual" y mi mamá "che, que yo soy bien limpita" y yo SE PUEDEN DEJAR DE ROMPER LAS PELOTAS PLIS
Y las dos, casi a coro "¿qué te pasa que tenés ese humor de mierda?, volvete nomás con lo tranquilas que estábamos nosotras".
Volviendo al principio ¿tengo razón o no tengo razón?
Debí ausentarme de mi casa una semana por razones de trabajo, hecho habitual, sólo que desde que nos alejamos del radio urbano la agenda familiar se apretó un poco más: hacía falta alguien que se quedara en casa desde que la Tana sale a la mañana hasta que llega la empleada y todos los caminos conducían a la última (y también única, todo hay que decirlo) candidata de la lista: mi mama. A mi estas cosas no me gustan qué quieren que les diga, pero hay que hacer lo que hay que hacer diría Lolita. Y tengo mis razones para que no me gusten.
Así las cosas, el domingo anterior a mi partida se apareció la vieja con el bolso a cuestas y se instaló. Lo hablamos a solas hasta cansarnos - por favor mamá evita todo conflicto jurisdiccional, dedicate a tomar sol y a enderezar los tallitos del jardín, una semana pasa rápido - pero fue justo la última de agosto, llovió todos los putos días (gracias Señor por tus dones inmerecidos) y la vieja no puede estar sin hacer nada; nada que no termine causándome dolor de huevos digo.
Cada vez que llamaba preguntando cómo iba todo la Tana contestaba que bien (no es la palabra es la voz de culo con la que lo dice) que la vieja dormía en nuestra cama con Lola y ella se había mudado con el Tano al cuarto de arriba y que prácticamente no se veían más que un ratito a la noche. Pero eso basta.
Y ahora, por separado, los dos reportes que privadamente y a su turno me dió cada una de ellas, y por favor díganme si ven ustedes, por infinitesimal que fuera, algún punto en común. La Tana primero porque fue la primera en atajarme:
Tu madre humaniza a los perros, los quería meter adentro por la lluvia, me pidió que le diera algo para hacer porque se aburría y le dí lo que tengo pendiente para coser, pero cose con puntadas muy grandes y usa hilo de cualquier color, se la pasó peleándose con el Tano por el control remoto de la tele y por andar con el cachorro (el último que nos quedó de la camada) todo el día a upa y me mandó a pensar como diez veces (pensá Mónica, su frase de cabecera).
Y la Colorada:
Ese cachorro estaba muy flaquito y mirá ahora qué lindo lo puse, la Tana hizo dormir a Hugonote abajo de la lluvia y no lo dejó entrar, tiene un costurero muy básico y pocos repasadores y lo malcría al Tano que no te deja cambiar el canal de Disney XD (N del A: ¡qué cosa, parece un chico!) y hace escándalo cuando le decís que no a algo.
Y durante la cena blanquearon sus puntos de vista:
- Yo no humanizo a los perros lo que pasa es que tengo una empatía especial con ellos
- ¿Y yo no? Hugonote se queda abajo de la lluvia porque quiere, pudo dormir en el quincho, en el galpón o en alguno de los caniles que costaron una fortuna, pero le gusta la lluvia (N del A: cierto, tal vez extraña Asturias donde llueve a cada rato o tal vez es simplemente pelotudo)
- Tenés pocas cosas en el costurero
- ¿Y entonces cómo cosió toda esa pila de ropa?
Y la Tana, dirigiéndose a la empleada "¿cambiaste las sábanas de mi cama?" y la empleada "pero si las cambié hace dos días" y la Tana "te pedí que las cambiaras igual" y mi mamá "che, que yo soy bien limpita" y yo SE PUEDEN DEJAR DE ROMPER LAS PELOTAS PLIS
Y las dos, casi a coro "¿qué te pasa que tenés ese humor de mierda?, volvete nomás con lo tranquilas que estábamos nosotras".
Volviendo al principio ¿tengo razón o no tengo razón?
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