Revisar mi casilla de correo todos los días varias veces se transformó en un ritual gozoso, el punto más alto de lo mío cotidiano por entonces. No importaba la hora ni lo que debiera postergarse; yo estaba ahí en ese espacio virtual y ella siempre acudía. Me hacía sentir (acompañado) bien.
Tanto desvelo hecho de puras letras condujo inevitablemente a la confidencia. Le conté de mis molinos de viento, de mis aspiraciones, de mis gustos, de todo lo que puede decirse sin quedar desnudo. Nunca aseveré falsedades aunque reconozco que alguna vez disinulé lo verdadero.
Ella habló de una pesadilla recurrente en la que era envuelta por una ola gigantesca y le hablé del terror esencial y primario que compartíamos a no tener suficiente tiempo. Respondió: "Si nuestra conversación, en lugar de con la palabra escrita, se materializara con la voz y la presencia, te pasaría un mate y haría silencio. Pero no el silencio del que guarda para sí, sino el de quien contempla. Un silencio que es asentimiento a la presencia del otro, en todo su misterio y originalidad". Me moría por aceptar aquel mate.
No era a estas alturas el intercambio trivial entre dos desconocidos, sin embargo su pregunta me tomó desprevenido: "me pregunto qué mirada completará tanta belleza escondida. Pensá en todas las flores, todos los animales, todas las piedras que nunca serán vistas. A quién se entregarán. Porque aún sigo creyendo, contra toda esperanza, que el sentido es donación de sí. ¿Vos esperás que haya una gran mirada que te rescate de recaer en el secreto o habrá muchas miradas, fugaces, como pequeñas salvaciones?".
(El sentido es donación de sí ... si era cierto yo estaba en problemas serios).
La idea no me dejaba en paz; presentía el salto como quien anticipa el rumor de un manantial sin verlo todavía. ¡¡¿Por qué, maldita sea, si todo iba tan bien?!!
Debí decirle más de lo que quería, confesarle mis tensiones entre el sentido común y las ganas que tenía de (encontrarla) conocerla. Pero en cualquier apuesta se puede perderlo todo en lugar de ganar algo. Hicimos un trato (pacta sunt servanda rebus sic stantibus): Mientras estés ahí, yo aquí para vos.
"Qué extraño modo de estar" dijo mientras comparaba nuestro mail con un cometa fatigoso de larguísima cola.
Ese día empezó (la angustia) el desasosiego (cierto drogón petulante que Sonia admira diría ¿has visto alguna vez caer la lluvia en un día soleado?). Estaba lidiando con un miedo nuevo, oscuro como una caries: si ella se decidía por el cansancio yo le perdería pista sin manera de rastrearla. Le conté de esa soga que me buscaba el cuello. Y ella: "Elijo cada palabra que te escribo. No por prudencia sino por placer. Porque sí. Y porque espero me respondas. También temo que un día no lo hagas, que te canses, que te aburras. Pero los que estamos ' en el medio' sabemos que todo encuentro encierra despedidas. Y que nuestra mayor fidelidad se la debemos al camino".
Silencio de radio, todo lo que diga puede ser usado en mi contra. Al día siguiente un mail con la frase "jaque mate" en el asunto transportó dos series de cuatro números cada una separados por un guión.
Ahora mi mundo se movía hacia adelante.
lunes, 14 de abril de 2008
miércoles, 9 de abril de 2008
3.
Hacía tiempo que la idea rectora de mis días era seguir, rodar y rodar como las piedras para no criar musgo. Aquella pantalla me daba un respiro cotidiano que se me fué haciendo ... bueno ... placentero.
Sabido su gusto por la literatura me aventuré a enviarle algunos versos que había escrito tiempo atrás para conocer su opinión y advirtió en ellos una súplica velada, un amor sin amada. Le conté de mis viajes de trabajo, de los paisajes de belleza hiriente a cuya conservación tributaba mi esfuerzo y ella dijo que aunque las heridas son, per se, escandalosas, hay algo de belleza en la humanidad herida. Un milagro aguerrido. También que sus paisajes fueron distintos a los míos, que su vida estuvo lejos de la serenidad de los monasterios y llena de la paz de meditar en las noches fatigosas y solitarias, después de haber compartido un día más con las pobres gentes. Uno tras otro viajaron los poemas con boleto redondo.
Entretanto la historia del hombre se movía hacia adelante sin retorno posible; caían las torres gemelas en el norte y aquí, en el sur mi Patria querida se desbarrancaba. Y nosotros tan campantes intercambiábamos quebrantos. Me habló de las zozobras económicas que atravesaba la empresa familiar en la que trabajaba y del temor por la salud de su hermano, uno de los directivos; yo le conté del mal intransigente y brutal que había derribado a mi padre hacía 5 meses (cuando todavía quedaba tanto por compartir) y de las cuatro frescas que le cantaría a Dios cuando lo viera cara a cara. Pensaba en aquellos mail como en los paños superpuestos de una cebolla. ¿Qué más habría?
Me faltan cifras pero las calculo, me faltan datos pero los vislumbro - amenacé - y ella me advirtió que estábamos en los extremos de la actitud más delicada que pueda tenerse frente al otro, aún frente al otro que vemos..
Ensayamos y erramos (ninguno de los dos resultó buen semiólogo).
Ella: Hasta ahora das con el perfil del protagonista de ' Grupo de familia' (Burt Lancaster), que dirigió Luchino Visconti. ¿La has visto?. En la película es un maduro profesor que vive solo, con una vieja criada. Su universo está compuesto de libros, objetos de arte y cuadros antiguos. Ha construído una soledad privilegiada y protegida, con delicados y agrietados espejos de la vida, que examina minuciosamente. Como toda historia digna de ser contada, ésta tiene su origen en una fractura. Quizá este hombre sumido en un sueño de equilibrios no tenga que ver con vos. Yo creo encontrarlo en tus poemas, en la manera en que, a veces, flexionás los verbos al dirigirte a mí, en cierto donaire en la escitura. Tus cincuenta años los fui sumando por la elegancia de tus poemas que remiten a otros tiempos.
Ahora mis percepciones: 1) Sos una mujer refugiada en vos misma (con algún escudo protector) probablemente debido a una crisis de fé, instruída de motu propio (de lo contrario, las letras y la filosofía hubieran sido opciones poco prácticas) y sumamente culta. Esto revela la necesidad de encontrar algo que buscas detenidamente (sin desesperación) y hasta ahora sin éxito, pero todavía no sé qué es.
2) No tenés hijos, de lo contrario el televisor se hubiera puesto en funciones hace rato. 3) Vivís cómoda pero adustamente y no tiene que ver con las zozobras económicas referidas. Es más bien porque las búsquedas interiores no requieren objetos tangibles. 4) Tu imágen es decorosa, prolija y sobria, desprovista de adornos y de maquillaje, y tiene sin embargo detalles naturales intrínsecos que te agradan lo bastante como para habitar tu cuerpo con serenidad. 5) Estás habituada a responder al llamado de los que te rodean (yo, por ejemplo, de alguna manera) con trato solícito, lo que me lleva a concluir que no sos el único ser viviente de tu casa. Probablemente convivas con muchas plantas o con alguna mascota (un gato me parece lo más apropiado en forma no excluyente). 6) Sos disciplinada y austera en la elección de las palabras, lo que me hace pensar que te gusta escuchar.¿Cómo voy hasta ahora?
Tengo 35 (la reputísima madre que lo parió) - pensé - y ella dijo: me has robado los colores (decorosa, prolija, sobria, adustamente, solícita, disciplinada, austera...) Tengo un lápiz de labios color malvón.
(No estaba mal, nada mal).
Sabido su gusto por la literatura me aventuré a enviarle algunos versos que había escrito tiempo atrás para conocer su opinión y advirtió en ellos una súplica velada, un amor sin amada. Le conté de mis viajes de trabajo, de los paisajes de belleza hiriente a cuya conservación tributaba mi esfuerzo y ella dijo que aunque las heridas son, per se, escandalosas, hay algo de belleza en la humanidad herida. Un milagro aguerrido. También que sus paisajes fueron distintos a los míos, que su vida estuvo lejos de la serenidad de los monasterios y llena de la paz de meditar en las noches fatigosas y solitarias, después de haber compartido un día más con las pobres gentes. Uno tras otro viajaron los poemas con boleto redondo.
Entretanto la historia del hombre se movía hacia adelante sin retorno posible; caían las torres gemelas en el norte y aquí, en el sur mi Patria querida se desbarrancaba. Y nosotros tan campantes intercambiábamos quebrantos. Me habló de las zozobras económicas que atravesaba la empresa familiar en la que trabajaba y del temor por la salud de su hermano, uno de los directivos; yo le conté del mal intransigente y brutal que había derribado a mi padre hacía 5 meses (cuando todavía quedaba tanto por compartir) y de las cuatro frescas que le cantaría a Dios cuando lo viera cara a cara. Pensaba en aquellos mail como en los paños superpuestos de una cebolla. ¿Qué más habría?
Me faltan cifras pero las calculo, me faltan datos pero los vislumbro - amenacé - y ella me advirtió que estábamos en los extremos de la actitud más delicada que pueda tenerse frente al otro, aún frente al otro que vemos..
Ensayamos y erramos (ninguno de los dos resultó buen semiólogo).
Ella: Hasta ahora das con el perfil del protagonista de ' Grupo de familia' (Burt Lancaster), que dirigió Luchino Visconti. ¿La has visto?. En la película es un maduro profesor que vive solo, con una vieja criada. Su universo está compuesto de libros, objetos de arte y cuadros antiguos. Ha construído una soledad privilegiada y protegida, con delicados y agrietados espejos de la vida, que examina minuciosamente. Como toda historia digna de ser contada, ésta tiene su origen en una fractura. Quizá este hombre sumido en un sueño de equilibrios no tenga que ver con vos. Yo creo encontrarlo en tus poemas, en la manera en que, a veces, flexionás los verbos al dirigirte a mí, en cierto donaire en la escitura. Tus cincuenta años los fui sumando por la elegancia de tus poemas que remiten a otros tiempos.
Ahora mis percepciones: 1) Sos una mujer refugiada en vos misma (con algún escudo protector) probablemente debido a una crisis de fé, instruída de motu propio (de lo contrario, las letras y la filosofía hubieran sido opciones poco prácticas) y sumamente culta. Esto revela la necesidad de encontrar algo que buscas detenidamente (sin desesperación) y hasta ahora sin éxito, pero todavía no sé qué es.
2) No tenés hijos, de lo contrario el televisor se hubiera puesto en funciones hace rato. 3) Vivís cómoda pero adustamente y no tiene que ver con las zozobras económicas referidas. Es más bien porque las búsquedas interiores no requieren objetos tangibles. 4) Tu imágen es decorosa, prolija y sobria, desprovista de adornos y de maquillaje, y tiene sin embargo detalles naturales intrínsecos que te agradan lo bastante como para habitar tu cuerpo con serenidad. 5) Estás habituada a responder al llamado de los que te rodean (yo, por ejemplo, de alguna manera) con trato solícito, lo que me lleva a concluir que no sos el único ser viviente de tu casa. Probablemente convivas con muchas plantas o con alguna mascota (un gato me parece lo más apropiado en forma no excluyente). 6) Sos disciplinada y austera en la elección de las palabras, lo que me hace pensar que te gusta escuchar.¿Cómo voy hasta ahora?
Tengo 35 (la reputísima madre que lo parió) - pensé - y ella dijo: me has robado los colores (decorosa, prolija, sobria, adustamente, solícita, disciplinada, austera...) Tengo un lápiz de labios color malvón.
(No estaba mal, nada mal).
martes, 8 de abril de 2008
2.
Estaba entretenido, lo que ya era bastante por entonces. Quería hacer durar un poco más ese rato sólo mío de compartir sin riesgo las cosas que me gustan y no tenía nada (absolutamente nada) que perder. No había en el asunto, mayor expectativa que en cualquier otro encuentro despojado, digamos por ejemplo, la charla breve y cortés que pudiera mantenerse con un desconocido durante el viaje en ascensor. Sólo que esta era ... bueno ... muy interesante. Fui por más.
From: Pablo Manzano
To: Bacigalupo
Sent: Sunday, September 09, 2001 2:07 PM
Subject: Gracias
Estimada Mónica:
Antes que nada quisiera agradecerle (con convicción sincera) que compartiera conmigo mundos interiores (y anteriores) tan atesorados.
Lo segundo en orden de importancia es desearle de corazón que supere pronto aquello que la deprime, cualquiera sea su causa. En los tiempos que corren la alegría es un bien que amerita la más encendida defensa contra los ataques de la realidad.
Por lo demás le confieso, sentí alguna perturbación por el descubrimiento. Desde ya ignoraba su pasado monástico, pero eso no me afectó en absoluto. La pequeña conmoción viene del diálogo con alguien cuya espiritualidad es eje central de su vida (o al menos lo ha sido). Será quizá porque la formación racionalista y clásica tiende a quitar protagonismo al espíritu, que algunas de sus reflexiones representan para mí una habilidad imposible de adquirir. Mi perturbación, le decía, vino de esta certidumbre.
No creo tener nada escrito de Felisberto Hernández, pero su estado anímico me hace dudar respecto a la pericia del autor.
La saluda con afecto,
(Novarum)
Y ella me perdió el respeto, a tan poco tiempo vista.
From: Bacigalupo
To: Pablo Manzano
Sent: Sunday, September 09, 2001 6:33 PM
Subject: RE: Gracias
Vos escribís eligiendo cada palabra con la meticulosidad y precisión con la que se elige y retira un palito chino de esa montaña informe que amenaza a cada instante con desbarrancarse. Yo, con el mismo gesto atropellado de los niños que, en carnaval, hacen estallar bombitas de colores.
Si lees la palabra deprimida, te autorizo a que desdramatices el concepto y busques su razón de estar allí en función del conjunto. Como una pincelada. (Fe de erratas. Donde dice deprimida debe decir algo así: ' Es tanto lo que me conmueve cuando doy con alguien que sabe enredar palabras con magia y tanto mi deseo y tanta la distancia y ...' )
Felisberto Hernández recurre casi siempre a la memoria. Pero no evoca simplemente los sucesos del pasado sino que al apropiarse de la realidad, mediante el proceso de percepción, la transforma insuflando en los objetos y personas una vida extraña. Es literatura fantástica, pero no estrambótica. Una prosa sencilla y con gracia.
Espero que puedas leer alguno de sus cuentos y te guste. (El balcón
y Mi primer concierto me parecen encantadores) Por mi parte, me espera una tarde de sobrinos, cine y pochoclos pegoteados en la manga de mi saco.
(Disculpame Muñeca pero yo uso profesionalmente las palabras y te voy a enseñar tres o cuatro cositas para que te queden bien claras)
From: Pablo Manzano
To: Bacigalupo
Sent: Sunday, September 09, 2001 9:33 PM
Subject: Re: Gracias de nuevo
Estimada Mónica:
Poca diferencia hace la meticulosidad o el atropello en la selección de una palabra entre muchas. Cierto es que las palabras no establecen la cosa que designan, pero resultan convenciones generalmente aceptadas que permiten el lenguaje articulado (aún para Felisberto Hernández un piano es un instrumento musical y un acomodador es alguien que nos guía en el cine cuando se apaga la luz). Cuando se habla de depresión, difícilmente haya posiciones encontradas respecto a su significado; veamos:
1) Si digo que hay una depresión en el camino (aún si lo digo poéticamente) dudo que mi interlocutor mire hacia arriba. Eso significa que de modo tácito acordamos por lo menos que lo deprimido tiende hacia abajo.
2) Si Ud dice estar deprimida no veo cómo cuadre imaginar que quedó simplemente conmovida por una lectura, antes bien evocará tristeza en términos coloquiales o patología en lenguaje clínico.
No dejo de admitir la particular importancia que tienen para mí las palabras y la necesidad exhaustiva de precisar sus alcances (es una deformación profesional), pero eso no me impide interpretarlas en sentido diverso cuando hay acuerdo previo sobre el contexto en el que serán dichas. Las palabras son rótulos que les ponemos a las cosas, pegar una etiqueta de cavernet en una botella de borgoña en nada altera la sustancia de su contenido, pero siendo vinos tan distintos necesitamos dos palabras (en cada idioma) para señalarlos.
Hechas estas salvedades, te agradezco nuevamente las lecturas enviadas, las cuales disfruté mucho, y aprovecho para decirte que conserva plena vigencia la pregunta de rigor: ¿que más tienes?.
Cordialmente,
Pablo (a estas alturas ya no importa)
Y ella muy suelta,
From: Bacigalupo
To: Pablo Manzano
Sent: Tuesday, September 11, 2001 12:18 AM
Subject: RE: Gracias de nuevo
"explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome"
Te transcribo este pequeño poema de Alejandra Pizarnik. No hay dudas del significado de la palabra partir. Podríamos cambiarla por levar anclas, zarpar, sin alterar la imagen que en referencia a barco traza en estos versos. Sin embargo, porque la palabra está formando un todo poético, es posible hacer entrar en juego otros sentidos que están fluctuando en el texto. Me parece que el sentido general del poema me autoriza a leer partir con su acepción de dividir, de fracturar. Esto sería imposible en un artículo periodístico, por ejemplo.
La voz que enuncia está partida, es la que se va ( llevándome) y la que se queda (partió de mí) Esta doble marca pronominal da indicios de un sujeto desdoblado. También la lengua está quebrada, si no encuentra palabras de este mundo es porque las habrá de otro. Entonces, también, dos mundos.
Frente a una palabra hay un margen para que tome decisiones. Hay ciertas coordenadas que son las convenciones de las que hablás y cierta historia que toda palabra trae, diversa en cada cultura. El lugar en el que gesto mi decisión por un sentido entre varios posibles es el de mi interioridad: las experiencias vividas, un capital intelectual, deseos, miedos, etc.
De todas las palabras, la poética es la que me parece más sublime. La que al oscurecerse echa luz sobre nuestro mundo interno. Al velar su sentido, nos revela.
Cuánto disfruto conversando de este tema. Pero es tarde. Mañana, temprano, hay que salir a trabajar. Y si a mis párrafos nunca les pongo encabezamiento, ni firma, es porque los e-mail me parecen un modo peculiar de conversar. Otro arte sublime en extinción. ¿No te parece?
(Ah claro, tira la piedra y se va. Gané por abandono, o cuando mucho empatamos).
From: Pablo Manzano
To: Bacigalupo
Sent: Sunday, September 09, 2001 2:07 PM
Subject: Gracias
Estimada Mónica:
Antes que nada quisiera agradecerle (con convicción sincera) que compartiera conmigo mundos interiores (y anteriores) tan atesorados.
Lo segundo en orden de importancia es desearle de corazón que supere pronto aquello que la deprime, cualquiera sea su causa. En los tiempos que corren la alegría es un bien que amerita la más encendida defensa contra los ataques de la realidad.
Por lo demás le confieso, sentí alguna perturbación por el descubrimiento. Desde ya ignoraba su pasado monástico, pero eso no me afectó en absoluto. La pequeña conmoción viene del diálogo con alguien cuya espiritualidad es eje central de su vida (o al menos lo ha sido). Será quizá porque la formación racionalista y clásica tiende a quitar protagonismo al espíritu, que algunas de sus reflexiones representan para mí una habilidad imposible de adquirir. Mi perturbación, le decía, vino de esta certidumbre.
No creo tener nada escrito de Felisberto Hernández, pero su estado anímico me hace dudar respecto a la pericia del autor.
La saluda con afecto,
(Novarum)
Y ella me perdió el respeto, a tan poco tiempo vista.
From: Bacigalupo
To: Pablo Manzano
Sent: Sunday, September 09, 2001 6:33 PM
Subject: RE: Gracias
Vos escribís eligiendo cada palabra con la meticulosidad y precisión con la que se elige y retira un palito chino de esa montaña informe que amenaza a cada instante con desbarrancarse. Yo, con el mismo gesto atropellado de los niños que, en carnaval, hacen estallar bombitas de colores.
Si lees la palabra deprimida, te autorizo a que desdramatices el concepto y busques su razón de estar allí en función del conjunto. Como una pincelada. (Fe de erratas. Donde dice deprimida debe decir algo así: ' Es tanto lo que me conmueve cuando doy con alguien que sabe enredar palabras con magia y tanto mi deseo y tanta la distancia y ...' )
Felisberto Hernández recurre casi siempre a la memoria. Pero no evoca simplemente los sucesos del pasado sino que al apropiarse de la realidad, mediante el proceso de percepción, la transforma insuflando en los objetos y personas una vida extraña. Es literatura fantástica, pero no estrambótica. Una prosa sencilla y con gracia.
Espero que puedas leer alguno de sus cuentos y te guste. (El balcón
y Mi primer concierto me parecen encantadores) Por mi parte, me espera una tarde de sobrinos, cine y pochoclos pegoteados en la manga de mi saco.
(Disculpame Muñeca pero yo uso profesionalmente las palabras y te voy a enseñar tres o cuatro cositas para que te queden bien claras)
From: Pablo Manzano
To: Bacigalupo
Sent: Sunday, September 09, 2001 9:33 PM
Subject: Re: Gracias de nuevo
Estimada Mónica:
Poca diferencia hace la meticulosidad o el atropello en la selección de una palabra entre muchas. Cierto es que las palabras no establecen la cosa que designan, pero resultan convenciones generalmente aceptadas que permiten el lenguaje articulado (aún para Felisberto Hernández un piano es un instrumento musical y un acomodador es alguien que nos guía en el cine cuando se apaga la luz). Cuando se habla de depresión, difícilmente haya posiciones encontradas respecto a su significado; veamos:
1) Si digo que hay una depresión en el camino (aún si lo digo poéticamente) dudo que mi interlocutor mire hacia arriba. Eso significa que de modo tácito acordamos por lo menos que lo deprimido tiende hacia abajo.
2) Si Ud dice estar deprimida no veo cómo cuadre imaginar que quedó simplemente conmovida por una lectura, antes bien evocará tristeza en términos coloquiales o patología en lenguaje clínico.
No dejo de admitir la particular importancia que tienen para mí las palabras y la necesidad exhaustiva de precisar sus alcances (es una deformación profesional), pero eso no me impide interpretarlas en sentido diverso cuando hay acuerdo previo sobre el contexto en el que serán dichas. Las palabras son rótulos que les ponemos a las cosas, pegar una etiqueta de cavernet en una botella de borgoña en nada altera la sustancia de su contenido, pero siendo vinos tan distintos necesitamos dos palabras (en cada idioma) para señalarlos.
Hechas estas salvedades, te agradezco nuevamente las lecturas enviadas, las cuales disfruté mucho, y aprovecho para decirte que conserva plena vigencia la pregunta de rigor: ¿que más tienes?.
Cordialmente,
Pablo (a estas alturas ya no importa)
Y ella muy suelta,
From: Bacigalupo
To: Pablo Manzano
Sent: Tuesday, September 11, 2001 12:18 AM
Subject: RE: Gracias de nuevo
"explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome"
Te transcribo este pequeño poema de Alejandra Pizarnik. No hay dudas del significado de la palabra partir. Podríamos cambiarla por levar anclas, zarpar, sin alterar la imagen que en referencia a barco traza en estos versos. Sin embargo, porque la palabra está formando un todo poético, es posible hacer entrar en juego otros sentidos que están fluctuando en el texto. Me parece que el sentido general del poema me autoriza a leer partir con su acepción de dividir, de fracturar. Esto sería imposible en un artículo periodístico, por ejemplo.
La voz que enuncia está partida, es la que se va ( llevándome) y la que se queda (partió de mí) Esta doble marca pronominal da indicios de un sujeto desdoblado. También la lengua está quebrada, si no encuentra palabras de este mundo es porque las habrá de otro. Entonces, también, dos mundos.
Frente a una palabra hay un margen para que tome decisiones. Hay ciertas coordenadas que son las convenciones de las que hablás y cierta historia que toda palabra trae, diversa en cada cultura. El lugar en el que gesto mi decisión por un sentido entre varios posibles es el de mi interioridad: las experiencias vividas, un capital intelectual, deseos, miedos, etc.
De todas las palabras, la poética es la que me parece más sublime. La que al oscurecerse echa luz sobre nuestro mundo interno. Al velar su sentido, nos revela.
Cuánto disfruto conversando de este tema. Pero es tarde. Mañana, temprano, hay que salir a trabajar. Y si a mis párrafos nunca les pongo encabezamiento, ni firma, es porque los e-mail me parecen un modo peculiar de conversar. Otro arte sublime en extinción. ¿No te parece?
(Ah claro, tira la piedra y se va. Gané por abandono, o cuando mucho empatamos).
lunes, 7 de abril de 2008
1.
No era un día de esos que presagian la ocurrencia de eventos capaces de torcer el rumbo de la historia. Ni siquiera era una linda tarde. Movido por el aburrimiento encendí la computadora (que hasta entonces no era más que un instrumento para trabajar) y me sumé a la horda de pelotudos recién estrenados que solían agolparse en aquel chat. Ya iba de salida cuando alguien (una mujer que intuí profundamente perturbada a partir de la elección de su apodo "Condesa Bathory" - tal vez la más prolífica asesina serial después de Hitler) hizo doble click en mi apodo "Novarum" (del que seguramente algún psicólogo tendría también algo que decir).
Conversamos (no era técnicamente un coloquio pero si igual de entretenido) sobre la búsqueda de la verdad y el tema derivó en las lecturas que cada quien consideraba imprescindibles. Me recomendó un autor - Felisberto Hernandez - del que no había oído hablar, adviertiéndome que la magia de sus textos muchas veces la deprimía. Quedamos en que me mandaría unos links donde encontrar algún fragmento de su obra, y eso hizo. Tiempo después volví a asomarme pero ella ya no estaba allí.
Como suele sucederme con los archivos importantes los perdí. Ahora tenía una excusa.
From: Pablo Manzano
To: Bacigalupo
Sent: Saturday, September 01, 2001 3:56 PM
Subject: De Novarum
A Su Dignísima Alteza, la Condesa Bacigalupo, Señora del Condado de Bathory, Alta Protectora de los Humildes y Defensora de la Fe:
Permítaseme la gracia de dirigirme a Vuestra Merced a fin de anoticiarla del desgraciado evento del que ha sido víctima este humilde plebeyo y servidor.
Ocurre que en oportunidad de recibir su preciado mensaje guardé los datos en un diskette que he buscado afanosa pero infructuosamente desde entonces (¡condéneme la Providencia por semejante descuido!).
Es por ello que me atrevo a distraer a Su Alteza a fin de rogarle quiera concederme la gracia de reenviarme los textos con que a Su Magnanimidad plugo favorecerme en aquella ocasión.
Aprovecho Su Noble atención para hacerle llegar algunas citas de autores contemporáneos que han servido a este súbdito en horas de amarga incertidumbre.
Esperando prontas noticias de Su Merced y agradeciendo desde ya Su ilustrísima deferencia, saluda a Su Alteza con toda reverencia,
Novarum
“Buscaba la certeza. Estaba oprimido y desalentado cuando encontraba que la búsqueda de ella era fútil,” pero con el tiempo “Me he reconciliado con la incertidumbre, porque he crecido hasta verla como inevitable. He crecido para ver que el proceso en sus más altos niveles no es descubrimiento, sino creación y que las dudas e incertidumbres, las aspiraciones y los miedos, son parte del trabajo de la mente.” Benjamín Cardozo.
“la ciencia supone no adorar el ídolo de la certidumbre […] la adoración de este ídolo reprime la audacia y pone en peligro el rigor y la integridad de nuestras constataciones. La opinión equivocada de la ciencia se detalla en su pretensión de tener razón: pues lo que hace al hombre de ciencia no es su posesión del conocimiento, de la verdad irrefutable, sino su indagación de la verdad [realidad] persistente y temerariamente crítica”.
“La ciencia nunca persigue la ilusoria meta de que sus respuestas sean definitivas, ni siquiera probables; antes bien […] la de descubrir incesantemente problemas nuevos, más profundos y más generales y de sujetar nuestras respuestas (siempre provisionales) a contrastaciones constantemente renovadas y cada vez más rigurosas;” “en la lógica de la ciencia que he bosquejado es posible evitar el empleo de los conceptos de verdadero y falso: […] no es menester que digamos que una teoría es falsa, sino solamente que la contradice cierto conjunto de enunciados básicos aceptados.”
“Por consiguiente, la corroboración no es un «valor veritativo».” Karl Popper.
“En las definiciones dogmáticas la noción […] responde a una tendencia irreprimible de la razón: la búsqueda de lo incondicionado. En este caso lo que se busca es una fuente única, ilimitada y suprema, de toda normación y de toda justificación. Tal fuente, si la hay, está más allá de nuestras posibilidades de conocimiento y de expresión.” Genaro Carrió.
Y ella contestó...
From: Bacigalupo
To: Pablo Manzano
Sent: Saturday, September 02, 2001 19:38 PM
Subject: De Novarum
" Bien podría pensarse que esta fuga de la necesidad segura y sólida y esta tendencia a lo ambiguo y a lo indeterminado reflejan una condición de crisis de nuestro tiempo; o bien, por el contrario, que esta poética, en armonía con la ciencia de hoy, expresa la posibilidad positiva de un hombre abierto a una renovación continua de los propios esquemas de vida y conocimiento, productivamente comprometido en un progreso de las propias facultades y de los propios horizontes" Umberto Eco, Opera Aperta
Tus citas, querido Novarum, me remitieron a esta cita. Recuerdo haberla leído hace algunos años, no tantos, mientras acopiaba material para un trabajo sobre estética teológica. La belleza como camino. Supongo que yo ya era tierra fértil para que, lo que en otro momento hubiese sido una lectura más, me turbara profundamente.
Los últimos años de mi vida en el convento, me destinaron exclusivamente al estudio de la filosofía. Busqué apasionadamente la verdad. Pensé que era posible conocer la estructura íntima de la realidad, sin agotarla. Renunciar a la ilusión de las certezas no sólo trajo a mi vida un cambio de horizontes intelectuales. Debí abandonar un universo que me acogía desde mis diecisiete años; un modo de pensar, de vestir, de relacionarme con los demás. Un mundo.
Ya sé que no se puede aspirar a conocer una ' fuente única, ilimitada y suprema de toda normación y de toda justificación' , y sin embargo...
¿No es toda una novedad, una experiencia originalísima? - me dije mientras caía en la cuenta de que nuestro pequeño diálogo se volvía ... bueno, muy interesante.
Conversamos (no era técnicamente un coloquio pero si igual de entretenido) sobre la búsqueda de la verdad y el tema derivó en las lecturas que cada quien consideraba imprescindibles. Me recomendó un autor - Felisberto Hernandez - del que no había oído hablar, adviertiéndome que la magia de sus textos muchas veces la deprimía. Quedamos en que me mandaría unos links donde encontrar algún fragmento de su obra, y eso hizo. Tiempo después volví a asomarme pero ella ya no estaba allí.
Como suele sucederme con los archivos importantes los perdí. Ahora tenía una excusa.
From: Pablo Manzano
To: Bacigalupo
Sent: Saturday, September 01, 2001 3:56 PM
Subject: De Novarum
A Su Dignísima Alteza, la Condesa Bacigalupo, Señora del Condado de Bathory, Alta Protectora de los Humildes y Defensora de la Fe:
Permítaseme la gracia de dirigirme a Vuestra Merced a fin de anoticiarla del desgraciado evento del que ha sido víctima este humilde plebeyo y servidor.
Ocurre que en oportunidad de recibir su preciado mensaje guardé los datos en un diskette que he buscado afanosa pero infructuosamente desde entonces (¡condéneme la Providencia por semejante descuido!).
Es por ello que me atrevo a distraer a Su Alteza a fin de rogarle quiera concederme la gracia de reenviarme los textos con que a Su Magnanimidad plugo favorecerme en aquella ocasión.
Aprovecho Su Noble atención para hacerle llegar algunas citas de autores contemporáneos que han servido a este súbdito en horas de amarga incertidumbre.
Esperando prontas noticias de Su Merced y agradeciendo desde ya Su ilustrísima deferencia, saluda a Su Alteza con toda reverencia,
Novarum
“Buscaba la certeza. Estaba oprimido y desalentado cuando encontraba que la búsqueda de ella era fútil,” pero con el tiempo “Me he reconciliado con la incertidumbre, porque he crecido hasta verla como inevitable. He crecido para ver que el proceso en sus más altos niveles no es descubrimiento, sino creación y que las dudas e incertidumbres, las aspiraciones y los miedos, son parte del trabajo de la mente.” Benjamín Cardozo.
“la ciencia supone no adorar el ídolo de la certidumbre […] la adoración de este ídolo reprime la audacia y pone en peligro el rigor y la integridad de nuestras constataciones. La opinión equivocada de la ciencia se detalla en su pretensión de tener razón: pues lo que hace al hombre de ciencia no es su posesión del conocimiento, de la verdad irrefutable, sino su indagación de la verdad [realidad] persistente y temerariamente crítica”.
“La ciencia nunca persigue la ilusoria meta de que sus respuestas sean definitivas, ni siquiera probables; antes bien […] la de descubrir incesantemente problemas nuevos, más profundos y más generales y de sujetar nuestras respuestas (siempre provisionales) a contrastaciones constantemente renovadas y cada vez más rigurosas;” “en la lógica de la ciencia que he bosquejado es posible evitar el empleo de los conceptos de verdadero y falso: […] no es menester que digamos que una teoría es falsa, sino solamente que la contradice cierto conjunto de enunciados básicos aceptados.”
“Por consiguiente, la corroboración no es un «valor veritativo».” Karl Popper.
“En las definiciones dogmáticas la noción […] responde a una tendencia irreprimible de la razón: la búsqueda de lo incondicionado. En este caso lo que se busca es una fuente única, ilimitada y suprema, de toda normación y de toda justificación. Tal fuente, si la hay, está más allá de nuestras posibilidades de conocimiento y de expresión.” Genaro Carrió.
Y ella contestó...
From: Bacigalupo
To: Pablo Manzano
Sent: Saturday, September 02, 2001 19:38 PM
Subject: De Novarum
" Bien podría pensarse que esta fuga de la necesidad segura y sólida y esta tendencia a lo ambiguo y a lo indeterminado reflejan una condición de crisis de nuestro tiempo; o bien, por el contrario, que esta poética, en armonía con la ciencia de hoy, expresa la posibilidad positiva de un hombre abierto a una renovación continua de los propios esquemas de vida y conocimiento, productivamente comprometido en un progreso de las propias facultades y de los propios horizontes" Umberto Eco, Opera Aperta
Tus citas, querido Novarum, me remitieron a esta cita. Recuerdo haberla leído hace algunos años, no tantos, mientras acopiaba material para un trabajo sobre estética teológica. La belleza como camino. Supongo que yo ya era tierra fértil para que, lo que en otro momento hubiese sido una lectura más, me turbara profundamente.
Los últimos años de mi vida en el convento, me destinaron exclusivamente al estudio de la filosofía. Busqué apasionadamente la verdad. Pensé que era posible conocer la estructura íntima de la realidad, sin agotarla. Renunciar a la ilusión de las certezas no sólo trajo a mi vida un cambio de horizontes intelectuales. Debí abandonar un universo que me acogía desde mis diecisiete años; un modo de pensar, de vestir, de relacionarme con los demás. Un mundo.
Ya sé que no se puede aspirar a conocer una ' fuente única, ilimitada y suprema de toda normación y de toda justificación' , y sin embargo...
¿No es toda una novedad, una experiencia originalísima? - me dije mientras caía en la cuenta de que nuestro pequeño diálogo se volvía ... bueno, muy interesante.
lunes, 31 de marzo de 2008
Sentimientos encontrados
Melisa encontró su príncipe azul en la tierna adolescencia y ya llevan juntos el tiempo necesario como para reflexionar sobre este problema. La verdad, al principio, volatilidad juvenil mediante, yo suponía que sería uno más entre otros (no tantos que no estamos de remate pero sí los suficientes como para acomodar la brecha entre su idea del romanticismo y la realidad) y en la medida en que se le abrieran nuevos horizontes la historia le pasaría por encima como nos pasó a muchos. Pero no.
Me acostumbré con el tiempo a verlos acaramelados (aunque sobriecitos) en las reuniones familiares y fué tarde cuando reparé que el encartado aparecía en todas las fotos. Claro que en el camino hice mis mejores esfuerzos por poner dique a semejante despliegue de hormonas, cumpliendo una a una las etapas de "padrealqueleestántratandodepirovaralanena" similares en su constitución y funcionamiento a las que atraviesan los enfermos terminales: negación, ira, negociación y aceptación.
Comencé restándole importancia al asunto; solía referirme a él como "el chico que sale con Meli" y ella invariablemente se plantaba: "somos novios Papá". Si, si, ya veremos. Con la ira tuve menos suerte porque es un buen pibe por dónde se lo mire, trabajador, compuesto, responsable, afectuoso (la Tana suele agregar "confiable" pero nadie lo es mientras de su entrepierna cuelgue una potencialidad tan devastadora) y atento. A su turno, él le puso el hombro a nuestra relación suegroyernil, demostrando habilidad para ayudarme en aquellas tareas para las que (Luisa dixit) tengo dos manos izquierdas. En la negociación, se sabe, los párvulos suelen correr el arco hasta que uno pierde la cuenta del partido que se está jugando: me pasaron como alambre caído (como a casi todos). Sólo queda la aceptación pero aún me resisto.
La Tana (que no es madre de Meli) estuvo conmigo y a mi lado en este proceso prodigándome sus sentencias tranquilizadoras (por un rato) como siempre:
Pero si es un buen chico
(y si, nunca mató a nadie)
Pero si se ve que la quiere
(claro, la quiere pasar por las armas)
¿No ves cómo la cuida?
(acá el que cuida soy yo, su padre, el autor de sus días, y nadie más carajo)
Andá acostumbrándote
(no, nunca, jamás, never in the prostitute life).
Así llegamos hasta hace algunos días atrás, cuando Meli pasó a buscarme por la oficina para almorzar juntos y me comentó que planeaba una fiesta sorpresa para su amado con motivo de su próximo cumpleaños (el de él, no el de ella). En la organización del evento, me dijo, está comprometida toda la familia (como dato curioso se hará en casa de mi hermano Gualo, miserable traidor hijodeunagranputa), con mi madre a la cabeza (otra que bien baila).
Esta tarde me sorprendí a mi mismo pensando en el regalo que le compraré.
Esta belleza deslumbrante, inteligente, simpática y amorosa es Meli:
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Este es Damián (el susodicho)
Me acostumbré con el tiempo a verlos acaramelados (aunque sobriecitos) en las reuniones familiares y fué tarde cuando reparé que el encartado aparecía en todas las fotos. Claro que en el camino hice mis mejores esfuerzos por poner dique a semejante despliegue de hormonas, cumpliendo una a una las etapas de "padrealqueleestántratandodepirovaralanena" similares en su constitución y funcionamiento a las que atraviesan los enfermos terminales: negación, ira, negociación y aceptación.
Comencé restándole importancia al asunto; solía referirme a él como "el chico que sale con Meli" y ella invariablemente se plantaba: "somos novios Papá". Si, si, ya veremos. Con la ira tuve menos suerte porque es un buen pibe por dónde se lo mire, trabajador, compuesto, responsable, afectuoso (la Tana suele agregar "confiable" pero nadie lo es mientras de su entrepierna cuelgue una potencialidad tan devastadora) y atento. A su turno, él le puso el hombro a nuestra relación suegroyernil, demostrando habilidad para ayudarme en aquellas tareas para las que (Luisa dixit) tengo dos manos izquierdas. En la negociación, se sabe, los párvulos suelen correr el arco hasta que uno pierde la cuenta del partido que se está jugando: me pasaron como alambre caído (como a casi todos). Sólo queda la aceptación pero aún me resisto.
La Tana (que no es madre de Meli) estuvo conmigo y a mi lado en este proceso prodigándome sus sentencias tranquilizadoras (por un rato) como siempre:
Pero si es un buen chico
(y si, nunca mató a nadie)
Pero si se ve que la quiere
(claro, la quiere pasar por las armas)
¿No ves cómo la cuida?
(acá el que cuida soy yo, su padre, el autor de sus días, y nadie más carajo)
Andá acostumbrándote
(no, nunca, jamás, never in the prostitute life).
Así llegamos hasta hace algunos días atrás, cuando Meli pasó a buscarme por la oficina para almorzar juntos y me comentó que planeaba una fiesta sorpresa para su amado con motivo de su próximo cumpleaños (el de él, no el de ella). En la organización del evento, me dijo, está comprometida toda la familia (como dato curioso se hará en casa de mi hermano Gualo, miserable traidor hijodeunagranputa), con mi madre a la cabeza (otra que bien baila).
Esta tarde me sorprendí a mi mismo pensando en el regalo que le compraré.
Esta belleza deslumbrante, inteligente, simpática y amorosa es Meli:
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Este es Damián (el susodicho)
viernes, 28 de marzo de 2008
Esta vez con humildad
Ahora que las tensiones empiezan a ceder, que se vislumbra un horizonte de entendimiento entre la gente de campo y el Gobierno, empiezan a conocerse los entretelones del conflicto. Por suerte mi viejo favorecedor continúa cerca del énclave presidencial pese al cambio de mando, y, por decir algo en su favor, menos por acólito que por saber dónde están enterrados los muertos. Así las cosas lo crucé casualmente ayer, transitando ajetreado los pasillos de la Rosada con un montón de carpetas en la mano.
- ¿Cómo va todo? le pregunté
- No sabés, parece que este quilombo del paro agropecuario no va a terminar nunca y encima voy de un ministerio a otro porque todo el mundo metió la cuchara, Economía, Interior, Justicia y Seguridad, falta la tuerta de Desarrollo Social y echamos los fideos.
- ¿Y qué se cuenta che?
- Mirá, ahora mismo le estoy llevando el proyecto de discurso corregido a la Señora para el acto de Parque Norte. Es lo mismo que el último pero con la palabra "humildad" inserta en el texto y además no tiene un porongo que ver con el congreso justicialista, pero me dijeron "vos lo metés ahí y te dejás de joder que no te pagamos para pensar sino para escribir". Y vos viste, donde manda capitán no manda marinero.
- ¿Te parece que con esto se aplacarán los ánimos? Porque por ahora están viendo quién la tiene más larga y ella es mujer.
- La verdad, a mi me gustaba más la idea original, la del soneto, pero ella se emperró y no hay quién la mueva un palmo.
- ¿Otro soneto?
- ¿Cuándo te vas a avivar piscuí? en política lo nuevo es lo que ya se había olvidado y el que se mantiene en tapa es el más memorioso.
- Pero no te pudeo creer, ¿otra vez convocaron al multifuncional y polietílico funcionario del primer mandato?
- No, el solito se sumó. Parece que le mandó por mail la idea al bizco directamente a la computadora personal que se compró para las oficinas nuevas de Puerto Madero. Te cuento que no sabe abrir un correo, si me apurás te digo que no te dibuja un cero con la ayuda de un vaso, pero según él no se gastó tanta guita en ese búnker para no tener una mísera notebook sobre el escritorio. En fin, hay que ponerse en su lugar, a nadie se le caía una idea, el país es un hervidero, el conflicto tiene más puntas que una rastra y la doña lo traía al salto por un bizcocho. El tipo no estaba para andar descartando posibilidades así porque sí. Y la idea no estaba mal, sabés? le faltaba pulido pero no estaba del todo mal. Fijate que tras 10 días de quilombo, con cortes de ruta en todo el país, la gente que salió en semana santa con los huevos al plato por los piquetes y toda la comida paralizada y pudriéndose al pedo por los caminos de Dios, lo primero que hace esta mujer apenas le ponen un micrófono cerca es llamarlos piqueteros de la abundancia; a ellos! justamente a ellos, crema y nata de la High Society, gente refinada y culta que demandaba altura en sus interlocutores. Sinceramente te digo, la idea del soneto era mejor, aunque con tantas correcciones quedó desnaturalizado era sin embargo más apto para tender un puente de diálogo con gente de primer nivel.
- ¿Y a ella no le gustó?
- ¡Qué le va a gustar, le dijo "no empieces otra vez a romper las pelotas con esa mierda, ¿qué querés? ¿ridiculizarme? ¿que sea el hazmerreir de todos? ¡yo soy la Presidenta, pelotudo! andá sabiendo que las decisiones las tomo yo y no tus inútiles y serviles acomodados". Al final pobre chabón salió jodido por comedido.
- ¿Lo tenés ahí? le pregunté muerto de curiosidad.
- Sí, acá tenés, y ya sabés, si alguien pregunta nunca tuvimos esta conversación.
Esto decía la hoja A4 que hasta hoy conservo:
SONE TOK II
¡A los surcos, al arado, compañeros
productores medianos y pequeños
De grandezas es tiempo y del empeño
que enaltece nuestro campo y sus obreros!
No me enrostren, por tan poco, chacareros,
sus rastras puntiagudas y sus ceños,
que érais pocos el anterior decenio
y mas dóciles también, y mas austeros.
¿Y ahora que la tierra os da sus dones
y la abundancia llena vuestras manos
os volvéis piqueteros reaccionarios?
¡Se quedan como están las retenciones,
y les mando a D´Elía y a Moyano
si me siguen llenando los ovarios!
- ¿Cómo va todo? le pregunté
- No sabés, parece que este quilombo del paro agropecuario no va a terminar nunca y encima voy de un ministerio a otro porque todo el mundo metió la cuchara, Economía, Interior, Justicia y Seguridad, falta la tuerta de Desarrollo Social y echamos los fideos.
- ¿Y qué se cuenta che?
- Mirá, ahora mismo le estoy llevando el proyecto de discurso corregido a la Señora para el acto de Parque Norte. Es lo mismo que el último pero con la palabra "humildad" inserta en el texto y además no tiene un porongo que ver con el congreso justicialista, pero me dijeron "vos lo metés ahí y te dejás de joder que no te pagamos para pensar sino para escribir". Y vos viste, donde manda capitán no manda marinero.
- ¿Te parece que con esto se aplacarán los ánimos? Porque por ahora están viendo quién la tiene más larga y ella es mujer.
- La verdad, a mi me gustaba más la idea original, la del soneto, pero ella se emperró y no hay quién la mueva un palmo.
- ¿Otro soneto?
- ¿Cuándo te vas a avivar piscuí? en política lo nuevo es lo que ya se había olvidado y el que se mantiene en tapa es el más memorioso.
- Pero no te pudeo creer, ¿otra vez convocaron al multifuncional y polietílico funcionario del primer mandato?
- No, el solito se sumó. Parece que le mandó por mail la idea al bizco directamente a la computadora personal que se compró para las oficinas nuevas de Puerto Madero. Te cuento que no sabe abrir un correo, si me apurás te digo que no te dibuja un cero con la ayuda de un vaso, pero según él no se gastó tanta guita en ese búnker para no tener una mísera notebook sobre el escritorio. En fin, hay que ponerse en su lugar, a nadie se le caía una idea, el país es un hervidero, el conflicto tiene más puntas que una rastra y la doña lo traía al salto por un bizcocho. El tipo no estaba para andar descartando posibilidades así porque sí. Y la idea no estaba mal, sabés? le faltaba pulido pero no estaba del todo mal. Fijate que tras 10 días de quilombo, con cortes de ruta en todo el país, la gente que salió en semana santa con los huevos al plato por los piquetes y toda la comida paralizada y pudriéndose al pedo por los caminos de Dios, lo primero que hace esta mujer apenas le ponen un micrófono cerca es llamarlos piqueteros de la abundancia; a ellos! justamente a ellos, crema y nata de la High Society, gente refinada y culta que demandaba altura en sus interlocutores. Sinceramente te digo, la idea del soneto era mejor, aunque con tantas correcciones quedó desnaturalizado era sin embargo más apto para tender un puente de diálogo con gente de primer nivel.
- ¿Y a ella no le gustó?
- ¡Qué le va a gustar, le dijo "no empieces otra vez a romper las pelotas con esa mierda, ¿qué querés? ¿ridiculizarme? ¿que sea el hazmerreir de todos? ¡yo soy la Presidenta, pelotudo! andá sabiendo que las decisiones las tomo yo y no tus inútiles y serviles acomodados". Al final pobre chabón salió jodido por comedido.
- ¿Lo tenés ahí? le pregunté muerto de curiosidad.
- Sí, acá tenés, y ya sabés, si alguien pregunta nunca tuvimos esta conversación.
Esto decía la hoja A4 que hasta hoy conservo:
SONE TOK II
¡A los surcos, al arado, compañeros
productores medianos y pequeños
De grandezas es tiempo y del empeño
que enaltece nuestro campo y sus obreros!
No me enrostren, por tan poco, chacareros,
sus rastras puntiagudas y sus ceños,
que érais pocos el anterior decenio
y mas dóciles también, y mas austeros.
¿Y ahora que la tierra os da sus dones
y la abundancia llena vuestras manos
os volvéis piqueteros reaccionarios?
¡Se quedan como están las retenciones,
y les mando a D´Elía y a Moyano
si me siguen llenando los ovarios!
miércoles, 26 de marzo de 2008
El que dice lo que no debe, escucha lo que no quiere
El sábado por la mañana pintaba bastante bien. Las tareas domésticas (compras de supermercado, lavado del auto, corte de pasto y limpieza del jardín) se pusieron al día el viernes santo y el fin de semana se ofrecía venturoso. Mientras desayunábamos Lola llamó a su hermana mayor e hizo planes para pasar dos días con ella, mejor todavía.
Con la Tana armamos un programa para Goyo (feliz y libre del yugo hostil de ya saben quién)que incluyó mimos y paseos de toda índole.
Por la noche fuimos a cenar a un conocido shopping de zona norte para rematar lo que hasta ahí era un buen día. En ese patio de comidas nos encontramos todos los pelotudos que, como yo, permanecimos en Buenos Aires durante el feriado largo.
El que haya pasado por la experiencia no ignorará que comer en ese lugar requiere toda una maniobra logística. Para empezar la variedad de ofertas gastronómicas conduce inexorablemente a comprar platos distintos en tantos locales como comensales haya, en medio de codazos y apretujones. Así, cajita feliz para Goyo y Sushi y otras delicadezas para nosotros.
El problema fué que al niño (como corresponde) se lo atendió primero y para cuando llegó nuestro turno él ya había terminado y estaba aburrido de jugar con el dichoso juguetito y otras cosas que la Tana le había comprado. Como pasa siempre que le toca ser hijo único estaba exhultante, desaforado, y empezó a hacer su gracia de salir corriendo y mezclarse con la multitud. Casi sin probar bocado busqué una sillita de infantes y lo senté sin más preámbulo. El chico por supuesto berreó sacudiéndose como un maníaco y pidiendo upa a los gritos pelados por espacio de 15 minutos.
En algún punto del sainete se acercó a nuestra mesa la típica gorda comadrona, metida argentina y dirigiéndose a la Tana (yo estaba de espaldas al enemigo) le dijo en un chillido: ¿no te da vergüenza torturar así a ese chico que está llorando hace media hora?. Dicho esto volvió a la mesa contigua donde estaba acampando con su marido e hijo de unos 6 años.
Conviene a esta altura del relato, aclarar que la Tana cultiva las exhasperantes virtudes de toda buena chica católica: Es incapaz del menor acto de violencia (ni siquiera conmigo), no levanta la voz (excepto a mí), no insulta ni utiliza epítetos descalificantes (excepto conmigo) y es la mayor parte del tiempo perfectamente dueña de sí misma (me enorgullece ser el único que puede sacarla de quicio). De modo que nos miramos sin decir nada, miramos al tanito (le decimos así por el parecido con su madre) que dejó de llorar y clavó los ojos sorprendidos en su improvisada defensora mientras ésta se alejaba moviendo en vaivén rítmico un culo inconmensurable como una pantalla de cinemascope.
- No puedo creer el atrevimiento de esta mujer - dijo por fin la Tana. Y tal vez sea cierto que no pudiera creerlo, ya que cualquiera que la conozca sabe positivamente que es tan incapaz de causar daño consciente como de volar por el aire batiendo los dedos de los pies.
Entretanto yo repasaba mentalmente las enseñanzas de Tsun Tsu sobre el arte de la guerra: La gorda había ganado la primer batalla aprovechando el elemento sorpresa, convenía replegarse y planificar antes de contestar el ataque, pero sin dejarle tiempo para reagrupar sus neuronas. La otra cuestión concernía al cómo del enfrentamiento, a meditar una réplica lo bastante brutal para terminar de una sola vez pero sin que la cosa pasara a mayores. Es curioso, sabía que había hecho bien en reprimir el impulso primario de contestarle "andáalavartelastetasgordademierda", pero entre más lo pensaba más se me agolpaba la sangre en las sienes.
No habían pasado 5 minutos cuando me acerqué a su mesa con la respuesta sabida. Hela aquí:
- Voy a decirte tres cosas; hablar de tortura sin cuidado de la dimensión significante que tiene esa palabra es una torpeza, interpelar a personas desconocidas usando una confianza que no te han dado es una grosería y no distinguir entre un berrinche y el verdadero sufrimiento revela ignorancia. Esto define la impresión que me dejaste: ¡Sos torpe, grosera e ignorante!; repito (bien fuerte para que todo el mundo nos mire) ¡sos torpe, grosera e ignorante! -
La gorda quedó perpleja, miró a su marido (un flaco con cara de buen tipo) reclinado en el asiento de al lado que me observaba sin mover un músculo con gesto de resignación doliente. "No sabés hermano la cantidad de veces que pasé por esto", decían esos ojos.
Ya de salida, al pasar frente a su mesa, la gorda abrió la boca para decir algo y entonces, justo ahí, la Tana mostró su verdadera naturaleza despiadada clavando el estoque mortal en el abatido (aunque generoso) pecho de su oponente: - Estás opinando con ligereza -le dijo inmisericorde. No se lo mandó a decir, la mató pobre gorda.
Con la Tana armamos un programa para Goyo (feliz y libre del yugo hostil de ya saben quién)que incluyó mimos y paseos de toda índole.
Por la noche fuimos a cenar a un conocido shopping de zona norte para rematar lo que hasta ahí era un buen día. En ese patio de comidas nos encontramos todos los pelotudos que, como yo, permanecimos en Buenos Aires durante el feriado largo.
El que haya pasado por la experiencia no ignorará que comer en ese lugar requiere toda una maniobra logística. Para empezar la variedad de ofertas gastronómicas conduce inexorablemente a comprar platos distintos en tantos locales como comensales haya, en medio de codazos y apretujones. Así, cajita feliz para Goyo y Sushi y otras delicadezas para nosotros.
El problema fué que al niño (como corresponde) se lo atendió primero y para cuando llegó nuestro turno él ya había terminado y estaba aburrido de jugar con el dichoso juguetito y otras cosas que la Tana le había comprado. Como pasa siempre que le toca ser hijo único estaba exhultante, desaforado, y empezó a hacer su gracia de salir corriendo y mezclarse con la multitud. Casi sin probar bocado busqué una sillita de infantes y lo senté sin más preámbulo. El chico por supuesto berreó sacudiéndose como un maníaco y pidiendo upa a los gritos pelados por espacio de 15 minutos.
En algún punto del sainete se acercó a nuestra mesa la típica gorda comadrona, metida argentina y dirigiéndose a la Tana (yo estaba de espaldas al enemigo) le dijo en un chillido: ¿no te da vergüenza torturar así a ese chico que está llorando hace media hora?. Dicho esto volvió a la mesa contigua donde estaba acampando con su marido e hijo de unos 6 años.
Conviene a esta altura del relato, aclarar que la Tana cultiva las exhasperantes virtudes de toda buena chica católica: Es incapaz del menor acto de violencia (ni siquiera conmigo), no levanta la voz (excepto a mí), no insulta ni utiliza epítetos descalificantes (excepto conmigo) y es la mayor parte del tiempo perfectamente dueña de sí misma (me enorgullece ser el único que puede sacarla de quicio). De modo que nos miramos sin decir nada, miramos al tanito (le decimos así por el parecido con su madre) que dejó de llorar y clavó los ojos sorprendidos en su improvisada defensora mientras ésta se alejaba moviendo en vaivén rítmico un culo inconmensurable como una pantalla de cinemascope.
- No puedo creer el atrevimiento de esta mujer - dijo por fin la Tana. Y tal vez sea cierto que no pudiera creerlo, ya que cualquiera que la conozca sabe positivamente que es tan incapaz de causar daño consciente como de volar por el aire batiendo los dedos de los pies.
Entretanto yo repasaba mentalmente las enseñanzas de Tsun Tsu sobre el arte de la guerra: La gorda había ganado la primer batalla aprovechando el elemento sorpresa, convenía replegarse y planificar antes de contestar el ataque, pero sin dejarle tiempo para reagrupar sus neuronas. La otra cuestión concernía al cómo del enfrentamiento, a meditar una réplica lo bastante brutal para terminar de una sola vez pero sin que la cosa pasara a mayores. Es curioso, sabía que había hecho bien en reprimir el impulso primario de contestarle "andáalavartelastetasgordademierda", pero entre más lo pensaba más se me agolpaba la sangre en las sienes.
No habían pasado 5 minutos cuando me acerqué a su mesa con la respuesta sabida. Hela aquí:
- Voy a decirte tres cosas; hablar de tortura sin cuidado de la dimensión significante que tiene esa palabra es una torpeza, interpelar a personas desconocidas usando una confianza que no te han dado es una grosería y no distinguir entre un berrinche y el verdadero sufrimiento revela ignorancia. Esto define la impresión que me dejaste: ¡Sos torpe, grosera e ignorante!; repito (bien fuerte para que todo el mundo nos mire) ¡sos torpe, grosera e ignorante! -
La gorda quedó perpleja, miró a su marido (un flaco con cara de buen tipo) reclinado en el asiento de al lado que me observaba sin mover un músculo con gesto de resignación doliente. "No sabés hermano la cantidad de veces que pasé por esto", decían esos ojos.
Ya de salida, al pasar frente a su mesa, la gorda abrió la boca para decir algo y entonces, justo ahí, la Tana mostró su verdadera naturaleza despiadada clavando el estoque mortal en el abatido (aunque generoso) pecho de su oponente: - Estás opinando con ligereza -le dijo inmisericorde. No se lo mandó a decir, la mató pobre gorda.
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