Pero a la preocupación le tiene sin cuidado que estés ahí para ella, que le des agenda cuando reclama. No golpea la puerta, sólo entra. Así es que empezamos - con dos añitos recién cumplidos - el largo derrotero por los consultorios.
Al Tanito le encantó la variante; entre fonoaudióloga y psicóloga ganó espacios de juego y de creación propios (cuyo valor no acrece en función de la exclusividad sino mas bien de la ausencia de Lola) y poco a poco mostró progresos evidentes, claro, sin expectacularidad que no es su estilo, pero sin ceder un ápice tampoco, trayendo algo de tranquilidad a nuestras vidas, una sensación de que las cosas marchaban por el camino correcto.
¿No dije alguna vez que cuando adquirís conciencia de la calma se desata un quilombo inesperado? Palo y a la bolsa.
El miércoles acudimos puntuales a la cita con la neuróloga infantil. Con el mismo tono monocorde e impersonal que se puede esperar de los altavoces que anuncian la partida o el arribo de los vuelos en un aeropuerto, mencionó una sigla de 5 letras que nos arrebató el alma del cuerpo.
- Goyo es inteligente - dijo - sólo que no percibe el mundo como la mayoría de las personas.
(chocolate por la noticia perra estúpida, insensible y pedante, ya me di cuenta de eso, lo veo en sus ojitos pícaros cuando hace travesuras, en el modo que tiene de arrebatarle siempre sus tesoros a Lolita, de hacer trampa para quedarse despierto otro rato a la noche y dormido a la mañana para no ir al jardín, de ganar furtivamente cada noche su espacio en la cama grande, de desafiar y retroceder un segundo antes del reto, de hacer macanas y proclamarlas para no disfrutar solito; ya lo sé ¿a qué universidad fuiste?)
Volvimos, cenamos, nos desplomamos.
Yo oía llorar a la Tana acostada al lado mío, pero no tenía lugar para angustia ajena. Lo siento, cupo completo.
Pasé el jueves - con breves intervalos - absorbiendo la mayor cantidad de información posible; a estas alturas creo que sé tanto como ella o poco menos. Lo que describen esas publicaciones no es a Goyo, ni remotamente, pero ¿si fuera así?. La suma de todos los miedos.
Por la tarde su fonoaudióloga, basándose en hechos concretos y no en modelos teóricos dijo que las cosas marchan bien, que hay trabajo por delante, pero también resultados perfectamente posibles.
Se sentó y cagó estruendosamente por primera vez donde Dios manda.
La escena de vítores, aplausos y congratulaciones en el baño parecía sacada de una película de Fellini.
Qué cosa con estos pibes; uno nunca conoce el verdadero miedo hasta que algo los amenaza, tanto como ignora que un sorete suyo flotando en la taza blanca pueda causar semejante alegría.
Feliz día a todos los padres.




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