1. Jaén, su catedral, su castillo (sí, ese dónde Juan le pidió la mano a Luisa, incluso conozco el sitio exacto y les cuento que la chica tenía razón para temer), sus baños árabes, su seminario, sus parques y unos, digamos, 17 bares y bodegones (tascas que les dicen).
2. Los alrededores de Jaén; a saber: a) Granada con su Albayzin, su fastuosa Catedral (hecha la reserva legal de que su par de Jaén no tiene nada que envidiarle) su mirador de San Nicolás, y su Alhambra (todita ella, el palacio de Carlos V, los palacios Nazaries, los jardines - palabra en este caso usada sólo en un sentido puramente indicativo y a falta de acepción que mejor describa ese prodigio, el Generalife, las escaleras de agua y la Alcazaba, en fin unos 20 kilómetros de caminata y asombro sostenidos), su Cartuja, una maravilla realmente conmovedora que no olvidaré mientras viva y la notable peculiaridad de poseer una calle con la mayor concentración de Tascas del sur de España (creo haberle entendido a Juan que en su juventud conoció dos o tres de ellas); y b) Córdoba y su Mezquita que es también Catedral, su muralla, su puente romano, su barrio judío, sus gitanos y sus callejuelas donde no cabe un cristiano a caballo.
3. Unas 20 variedades de tapas, muchas de ellas de campeonato (magré de pato, salmorejo, boquerones fritos, morcilla de caldera, flamenquines, tortilla - no una convencional, una tan alta como pa´caminar por adentro - y esas anchoítas y esos quesos añejos y por supuesto la combinación de ambos), unas cuantas cervezas bien seriecitas, unos vinos que no se avergüenzan ante ninguno, y el jerez, el bendito jerez. Aquí algunos ejemplos
Mañana enfilamos en alegre caravana hacia el norte, queda mucho por ver y compartir. Sólo una cosa me falta aquí

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