sábado, 15 de agosto de 2009

Jaén y sus alrededores

Tengo unos minutos de puro milagro y quiero compartir con ustedes esta alegría que no me cabe en el cuerpo. Y es que mis españoles (e hispano-mexicana) realmente le ponen empeño a esto de hacerme bienvenido, a estas alturas sé bien lo que sienten esos dignatarios y magistrados que son recibidos a donde llegan por comitivas numerosas y llevados en confortables camionetas negras a unos comodísimos aposentos con gente desvivida por brindarse, pero a diferencia de ellos lo que aquí hay es cariño (cariño puro y duro diría Juan), no protocolo. Para no abundar en detalles que no vienen al caso (hay cosas tan valiosas que uno simplemente las guarda para sí, a modo de ejemplo sólo mencionaré que Daniela le preguntó a Anilú "¿Dime Anilú, te ha gustado mi Pablo?") es que recurro a la exactitud fría aunque ilustrativa de las estadísticas; en lo que llevo aquí (llegué el martes) he conocido:

1. Jaén, su catedral, su castillo (sí, ese dónde Juan le pidió la mano a Luisa, incluso conozco el sitio exacto y les cuento que la chica tenía razón para temer), sus baños árabes, su seminario, sus parques y unos, digamos, 17 bares y bodegones (tascas que les dicen).

2. Los alrededores de Jaén; a saber: a) Granada con su Albayzin, su fastuosa Catedral (hecha la reserva legal de que su par de Jaén no tiene nada que envidiarle) su mirador de San Nicolás, y su Alhambra (todita ella, el palacio de Carlos V, los palacios Nazaries, los jardines - palabra en este caso usada sólo en un sentido puramente indicativo y a falta de acepción que mejor describa ese prodigio, el Generalife, las escaleras de agua y la Alcazaba, en fin unos 20 kilómetros de caminata y asombro sostenidos), su Cartuja, una maravilla realmente conmovedora que no olvidaré mientras viva y la notable peculiaridad de poseer una calle con la mayor concentración de Tascas del sur de España (creo haberle entendido a Juan que en su juventud conoció dos o tres de ellas); y b) Córdoba y su Mezquita que es también Catedral, su muralla, su puente romano, su barrio judío, sus gitanos y sus callejuelas donde no cabe un cristiano a caballo.

3. Unas 20 variedades de tapas, muchas de ellas de campeonato (magré de pato, salmorejo, boquerones fritos, morcilla de caldera, flamenquines, tortilla - no una convencional, una tan alta como pa´caminar por adentro - y esas anchoítas y esos quesos añejos y por supuesto la combinación de ambos), unas cuantas cervezas bien seriecitas, unos vinos que no se avergüenzan ante ninguno, y el jerez, el bendito jerez. Aquí algunos ejemplos




Mañana enfilamos en alegre caravana hacia el norte, queda mucho por ver y compartir. Sólo una cosa me falta aquí

lunes, 10 de agosto de 2009

Check list

Vamos a ver,

1) camisas livianas, remeras y bermudas (es que hace un calor de 30.000 pares de pelotas según me dicen) - ya está

2) un saquito por si refresca (consejo de Ashi) - ya está

3) sombrerero (para ocultar cabezas decapitadas) - ya está

4) los encargos de terceros (mas bien terceras) - ya están

5) el vino (digo el vino pa´empezar que no será el único) - ya está

6) el pasaporte actual (la Tana me hizo revisar 34 veces para no llevarme el que está vencido) - ya está

En fin, vamos bien, sólo falta encontrar lugar para toda esta alegría.

miércoles, 22 de julio de 2009

Cristianos con chapa

Es un hecho de la naturaleza que a Goyo no le gustan los imprevistos, de modo que cuando un hecho futuro y previsible amenaza con alterar sus esquemas conviene notificarlo con bastante antelación. Me puse serio y con gesto de "prestame atención que esto es importante":

- Mirá Tano, este domingo te vamos a bautizar, vamos a ir al "castillo de la princesa" (así llama él a la iglesia de San Fernando) ...



... y un cura te va a tirar agüita en la cabeza y ya está.

- ¿Un doctor? - preguntó habituado a que el tono solemne de mi voz presagiara, como suele, eventos desagradables.

- No m´hijo, un cura, también van de blanco pero sin jeringas ni estetoscopios.

- ¿Puedo un huevito? (se refiere al huevito Kinder con sorpresa, clásico rehén de todas sus negociaciones).

- Es un trato.

Pero es una cosa cerrar el precio y otra muy distinta entrar al detalle del negocio, y porfiado como es dió toda la batalla que pudo. El interior de la iglesia era un escenario inédito y parece que valía la pena preguntarlo todo justo en el momento en que el protocolo aconseja callarse y dejar hacer al párroco. Miraba absorto los frisos del techo, las imágenes, los murales, tratando de reconocer alguna familiaridad en ellos:

- (a voz en cuello) Explícame, explícame! (porque él habla como los doblajes de Discovery Kids)

- Callate Tano

- Mirá (señalando un mural de Cristo apacentando un rebaño) ¡ovejas!

- Si, si, después me mostrás

Y el sacerdote que se acerca para hacer la señal de la Cruz en su frente, y Goyo que le dice

- Vos allá, con las ovejas

(y me cago en diez ¿por qué todo tiene que complicarse?)

Y un momento antes de la mojadura

- Pis, quiero pis

Y la salida urgente a buscar un árbol disponible y volver de raje. Y una vez adentro de nuevo



- ¿Puedo caramelos por favor papá?

- Cuando salimos te doy


Y ante la negativa su venganza preferida, tragó aire y soltó un eructo estentóreo cuyo eco perdurará en aquellos mármoles sagrados por mucho tiempo.


Pero finalmente cumplió su parte del trato, ni el más mínimo berrinche a la hora de poner el cuerpo.




Y Lolita una duquesa.




Aquí están, estos son, cristianos con chapa.


martes, 23 de junio de 2009

Enigma

Demasiado silencio en la casa, en qué andarán esos dos.

- ¿Qué estás haciendo Lolita?
- Estoy dibujando a Dios
- Nadie sabe como es Dios m´hija
- En un momento lo vas a saber
- (Caramba)

Por razones obvias, emparentadas de un lado con mi ineptitud para hacer frente a eventuales cuestionamientos por uso indebido de la propiedad intelectual (vengan de Dios o de Lola) y de otro con mantener una sana incertidumbre en el ecumenismo, el retrato en cuestión no será publicado.

Pero salió bien lindo.

lunes, 8 de junio de 2009

Ansiedad

No es que no me traiga al trote la cálida idea de poner por fin en las retinas los rostros y en los tímpanos las voces de esas presencias conocidas y queridas. Tampoco (que bien lo vale) el evento de visitar la tierra donde se encuentran hundidas mis raíces y dejarme sorprender por sus maravillas, ni la expectativa puesta en hacer finalmente lo que iba a hacer.

Lo que realmente me tiene a mal traer es la imagen persistente de cierto jerez que lleva 50 años asumiendo los descriptores del roble que lo contiene. Puta madre! no puedo dejar de pensar en eso.

miércoles, 22 de abril de 2009

De verdades incómodas y otros desastres naturales

Voy a recoger el guante que tiró Pal, pero sabido como es mi escasísimo fervor por la verdad y sus predicadores conviene dejar aclarado de antemano que tal vez me equivoco de medio a medio y no estoy dispuesto a morir por mis ideas.

Salvo más elevado criterio creo que en ningún ámbito resulta adecuado revelar exhaustivamente aquello que pertenece al fuero de la conciencia, al dominio de la íntima convicción, ni en aras de la sinceridad, ni del amor, ni de la amistad, ni del rigor profesional ni nadita na. Y no es por no haber probado otra cosa; será que no nací curioso ni enderezador de vidas ajenas.

Mi trabajo consiste sustancialmente en comparar el "deber ser" (la norma, el estándar) con el "ser" (la realidad), medir y documentar el desvío, recomendar soluciones pragmáticas e informar lo observado. La mejor opinión de un auditor es el silencio; si nada dice es que no hay nada que criticar. Recuerdo que al asumir como Presidente del Organismo para el que trabajo, mi actual jefe (donde manda capitán no manda marinero) me propuso un esquema de comunicación signado por la honestidad brutal:

"No tengas contemplaciones, hablá claro y sin anestesia" - dijo. Pero a poco de andar cambió de idea: "¿vos nunca ves el lado positivo?" - no, para eso están las abuelitas - "me estás llenando de observaciones" - y, en eso básicamente consiste lo que hago - y la afamada proclama de los funcionarios políticos (patente argentina): "no me pongas palos en la rueda". Quevacér.

En el orden de las relaciones humanas tampoco paga andar contestando lo que nadie pregunta y soltando verdades de a puño con fundamento en la bondad de las razones que se crea tener, cualesquiera sean. Casi nunca termina bien y en todo caso no cambia el hecho de que moriremos sabiendo mucho más por lo que intuímos que por lo que averiguamos.

Podría decirse que el criterio que postulo no está exento de interés personal habida cuenta que se acomoda a las mil maravillas a mi naturaleza de perfecta medianía con igual (incluso idéntico) número de éxitos y de fracasos en todos los aspectos de la vida. Pero realmente pienso así.

Nunca se me ocurriría preguntar ¿qué pensás de mí? o ¿soy lo bastante bueno? o ¿cómo me sale el asado? o ¿creés que soy un tigre en la cama? o ¿me querés? o ¿sos mi amigo?; no señor, hay modos más efectivos de enterarse y también de engañar las expectativas fallidas si se diera la ocasión. Mi táctica consiste en darlo por sentado hasta tanto sea terminantemente refutado por los hechos. No necesito el clásico "un aplauso para el asador" me basta contemplar esa obra de arte de mi creación y preguntarme en voz alta por qué será que nunca me sale bien para que los comensales se deshagan en halagos (la Tana dice que siempre me adelanto por un segundo a lo que tan justo estaba por decirme).

Y tampoco entro al conocimiento y dictamen de cuestiones que cualquier espejo resolvería mejor que yo. No me vengan con que si se les nota el ojo de vidrio o si les queda esa pilcha o si los noto excedidos de peso.

¿No creés que el mundo tiene demasiadas palabras (verdaderas y de las otras)? la vida, el amor, el compromiso, la lealtad, la eficiencia y otras visicitudes que realmente importan se expresan con elocuencia contundente sin necesidad de recurrir a ellas.

¿Sabes de algún muerto al que le hayan negado el certificado de defunción por no declarar su condición de tal?

Leí por ahí (o la Tana me contó) que Borges (Jorge Luis) decía que en el idioma de los esquimales hay más de 200 voces para referirse al hielo pero en todo el Corán no se menciona ni una sola vez la palabra camello. ¿Qué cosas no?

Ahora sí ya pueden criticarme.

viernes, 17 de abril de 2009

Celestina

Hace 15 días:

Lolita parada en su banquito de madera con el libro de cuentos abierto a modo de biblia en una mano y un par de galletitas en la otra para atraer la atención de los contrayentes, declaró marido y mujer a mis perros.

Hace una semana:

Lola: ¿Papá y vos no están casados, no?
Tana: Nop
Lola: ¿Pero es como si estuvieran?
Tana: Sip
Lola: Pero no están
Tana: Nop

Anoche:

Lola (en tono confidente): ¿Papá nunca te dijo de casarse ustedes dos?
Tana: Pero yo quiero que Papá me alce y me entre en brazos, si no nada
Lola: Porque ahora viene el cumpleaños de Goyo
Tana: ¿Y?
Lola: Y que podemos festejar nuestro bautismo, el casamiento de ustedes y el cumple de Goyo, todo junto
Tana: (cri-cri, cri-cri, cri-cri - sonido de grillos en la noche)

Vergüenza debiera darnos, tan flojitos de papeles y en casa de un auditor.