miércoles 25 de noviembre de 2009

Sobre gatos, humanos y otros desastres naturales

Nuestra relación no empezó bien, ya es sabido, un poco por su costumbre de atestiguar con minucia nuestros eventos íntimos de toda intimidad (siempre ha sido discreta eso sí, no se ha sabido que hablara de ello jamás) con esos ojos redondos, inhóspitos y amarillos, otro poco, bueno simplemente porque es una gata y yo prefiero a los perros. Pero dadas las circunstancias de su antigüedad en el cargo, su genio más bien prescindente, su notoria habilidad para adaptarse y sus escasas pretensiones hemos aprendido a convivir sin reflexionar demasiado, ni ella ni yo, sobre la naturaleza del vínculo que nos une. Lleva en casa el tiempo suficiente para haber alcanzado la categoría de lo que las burocracias gubernamentales suelen llamar "un ser perfectamente institucional" y está allí desde antes, desde siempre, desde el principio.

La primera vez que discutimos el punto en debate fué el dominio del lecho matrimonial, el cual no estaba dispuesto a compartir más que con la Tana; pero ella dormía ahí desde antes e insistía con su felina perorata de derechos adquiridos: Prior in tempore potior in iure - era su postura inamovible. Cuando mis razones fueron sistemáticamente desestimadas se me ocurrió dejarla encerrada en la cocina por las noches y con eso dí por zanjada la disputa. Pero ella aprendió a abrir puertas (con una pericia de la que francamente nunca la creí capaz hasta verlo con mis propios ojos) y desde entonces duerme en mi cama (o en cualquier otra cama que se le antoje).

Siempre estaba ahí entre nosotros metida como liga de gorda y por el tiempo en que se aproximaba la llegada de Lola nos preguntábamos cómo reaccionaría ante la recién llegada, ¿sentirían celos los gatos? y lo que es más importante ¿obrarían en consecuencia?. Volvimos a hablar ella y yo, esta vez en el balcón: "¿Ves aquel patio doce pisos más abajo?, bueno, será lo último que veas si le hacés algo a Lolita". Y de nuevo la bicha supo exactamente qué hacer; la nena no llevaba un mes de nacida cuando la sorprendí sobre la cama reclinada sobre su cabecita acicalando a la bebé como si fuera un cachorro propio; te estoy observando - la amenacé, y ella me ignoró. Tiempo después, afirmándose en su designio, cazó un laucha vaya uno a saber dónde y la depositó justo al ladito de la cuna donde su nueva aliada dormía como ... bueno como un bebé justamente, y se salvó de ser ajusticiada porque un veterinario me explicó que, superada la repugnancia, ese felino gesto debe interpretarse como una ofrenda. Igual trato para Goyo, si una cosa tiene es ecuanimidad.

Está claro que le gustan los chicos, en eso coincidimos, pero a mí me gustan los perros y a ella no. Siempre he pensado que los perros y las vacas fueron reflexiones tardías del Creador, después que diseñó y puso en funciones a la primera pareja humana: la vaca para aliviar el trajín de la lactancia por el que suelen pasar las mujeres en algún momento, los chicos necesitan leche durante todo su crecimiento y así no hay teta que aguante, era de toda lógica crear para ellas una ayuda suplementaria; al perro en cambio lo hizo pensando en darle al hombre un compañero fiel que no le rompa las bolas, que encuentre divertidos sus eructos, que lo reciba siempre del mismo modo incluso cuando haya acariciado a otros perros, que lo cuide y de paso le ponga el hombro también a algún trabajo. Sabio el Barba, por algo está donde está.

Decía que en el asunto de los perros no hay consenso pero ocurre que ella, por causas ajenas a su voluntad, debe convivir y compartir territorio con cuatro monstruos en cuyas fauces cabe cómodamente alojado un gato adulto, y si bien esto le planteó alguna dificultad al comienzo, ella no es bicha de un sólo recurso y no tardó en encontrarle la vuelta. Si un observador desprevenido la ve hoy en día, abrirse paso horondamente entre tanta mole dientuda que se aparta casi con reverencia de su ruta, como pidiendo disculpas por haberse interpuesto en su camino, se preguntará seguramente cómo lo logró, cómo no teme que incluso sin intención de manducarla, sólo por jugar la dejen hecha jirones, si no individualmente al menos con el coraje anónimo que les da actuar en jauría. Pues bien, porque la primera vez que se topó con uno de ellos probó una táctica infalible - no exenta de cierto riesgo - que luego repitió exitosamente con todos los demás: apenas llegaron uno a uno siendo todavía cachorros (de 30 kilos pero cachorros) les dibujó un ta-te-ti en el morro con la zarpa. Basta una advertencia porque ellos crecen hasta pesar unos 70 kilos pero no toman razón de ese poderío, en sus memorias queda impresa la derrota, nunca olvidan a quien les sacó sangre y por eso no arriesgan la chance. Con el mismo principio operan los domadores de elefantes: sorprende ver tamañas moles sujetas por una anilla en su pata encadenada a una estaca metálica de 50 cm clavada en la tierra; ¿por qué no usan la fuerza que les sobra para liberarse de una prisión tan endeble? porque la primera vez que los ataron eran cachorros y no tenían esa fuerza, lo intentaron pero no pudieron y ahora no saben que pueden.

Volviendo al tema ¿sabés qué significa tener huevos para mí? eso, ser un gato y dominar entre 4 dogos de burdeos, ahí hay huevos y no pavada, qué digo huevos, ¡HUEBOS!, con b larga y con mayúsculas.

Esta es Jacinta, fea como culo de hombre y mal arriada como bolsa de vidrios, pero quién dirá que no se ganó lo suyo poniendo lo que hay que poner.


lunes 2 de noviembre de 2009

Negocios son negocios

En lo personal dudo que estas cosas realmente ocurran pero el caso a continuación me fue contado como estrictamente verídico y en los mismos términos se los transmito.
Resulta que una mujer escribió a la sección de asesoría financiera del periódico especializado The Wall Street Journal pidiendo consejo sobre cómo conseguir un marido rico, lo cual es de por sí desopilante aunque menos, por cierto, que la respuesta que obtuvo.

CONSULTA:

“Soy una chica linda (maravillosamente linda) de 25 años. Estoy bien formada (buen cuerpo) y tengo clase. Quisiera casarme con alguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año. Quizás las esposas de los que ganen esa suma me puedan dar algunos consejos. Estuve de novia con hombres que ganan entre 200 y 250 mi dólares al año, pero no puedo pasar de eso y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West. Conozco a una mujer, en mi clase de yoga, que se casó con un banquero y vive en Tribeca, y ella no es tan bonita como yo, ni es inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo llego al nivel de ella? ¡Por favor necesito sus consejos!”
H.S.

RESPUESTA RECIBIDA:

“Leí su consulta con gran interés, pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación. Primeramente no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año. Aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma: lo que Usted ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que Usted busca, es simplemente un pésimo negocio. He aquí los por qué: dejando los rodeos de lado, lo que Usted propone es un simple negocio, Usted pone la belleza física y yo pongo el dinero. Propuesta clara, sin entrelíneas. Sin embargo existe un problema: con seguridad, su belleza va a decaer y un día va a terminar, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo. Así, en términos económicos Usted es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Usted no sólo sufre depreciación, sino que como ésta es progresiva, aumenta siempre. Más aún, Usted tiene hoy 25 años y va a continuar siendo linda durante los próximos 5 a 10 años, pero siempre un poco menos cada año, y de repente si se compara con una foto de hoy, verá que ya estará envejecida. Esto quiere decir, que Usted está hoy en “alza”, en la época ideal de ser vendida, no de ser comprada. Usando lenguaje de Wall Street, quien la tiene hoy la debe de tener en “trading position” (posición para comercializar), y no en “buy and hold” (compre y retenga), que es para lo que Usted se ofrece. Por lo tanto, todavía en términos comerciales, el casamiento (que es un “buy and hold”) con Usted no es un buen negocio ni a mediano ni a largo plazo, pero alquilarla (leasing) puede ser un negocio razonable que podemos meditar y pretender. Pienso, que mediante certificación de cuán bien formada, con clase y maravillosamente linda es Usted, yo sea un probable futuro arrendatario de ese “activo” y en ese sentido le propongo que hagamos, lo que para estos casos es una práctica habitual: una prueba, o sea un “test drive” para validar el interés de concretar la operación. Puedo agendarla si Usted lo desea”.
Jack Paul H.

Qué sé yo, hay preguntas que es mejor no hacer ¿no?

martes 20 de octubre de 2009

La moglie e´per parire

Eran tiempos auspiciosos. Nuestra relación se afianzaba y crecía, expandiendo - no por las mismas razones - nuestros respectivos vientres; el mío vaya uno a saber por qué, el de la Tana por efecto del embarazo cualitativamente más descomunal que se haya visto jamás. No hubo sobresaltos más allá del ocasional cartelito "enseguida vuelvo" (eufemismo equivalente a "momentáneamente cerrado por vómito") que pude haber encontrado alguna vez colgado en la puerta de la librería que abrimos unos meses antes y que ella atendía con sumo entusiasmo.

Esperaba para el 4 de marzo pero yo tenía la secreta esperanza de que Lolita naciera el 2, aniversario de mi natalicio, en merecido homenaje al autor de sus días, y si no por cortesía al menos por economía de festejos. En fin, ni cortés ni económica resultó.

Alguna idea traía ya de ajetreos maternales y puericultura después de mis dos primeros vástagos y confiado estaba en la asistencia de dichos saberes cuando fuera tiempo de emplearlos, que si para algo ha vivido uno es para no dejarse sorprender. Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

A falta de noticias invité a mi cuñado "el Negro" a que viniera a casa la noche de mi cumpleaños y me asara un pacú bien ensillado como sólo saben los misioneros (de Misiones) y vino (de "venir" y del otro) , asó y venció y se nos hicieron las tantas de la madrugada brindando y hablando boludeces hasta que en cierto punto de aquel 03/03/03 la Tana se agarró la panza con las dos manos; no una agarradita de agarrar nomás, se agarró bien agarrada, agarrada como óxido de barco, y me llamó la atención. Y ni falta que hizo porque yo ya había notado el gesto.

- ¿qué tenés Tana?
- ¿además de un bebé?

Mieeeerrrrda, hay que llamar a alguien ya mismo, ¿dónde está el teléfono de Colasurdo y su puta madre?

Marqué frenéticamente y pasé al contestador donde dejé 350 mensajes inconsistentes. Empecé a cobrarle un odio irracional al obstetra del orto ese que apagaba el celular de madrugada ¿qué clase de médico se distrae de su sacerdocio por cuestiones tan prosaicas como dormir? y lo que es peor ¿ahora qué hago yo? porque algo tengo que hacer. Devolvió el llamado al rato largo y que todavía falta, que esto recién empieza, que una Buscapina cada 6 horas y nos vemos mañana a las 5 de la tarde en el consultorio, ¿a las 5, A LAS 5??? pero si faltaban como 12 horas. Y la Tana y sus ay y sus jadeos.

Llegamos temprano a la cita y en mi imaginación el galeno estaría esperándonos con la ambulancia en la puerta para trasladarnos hasta la clínica, pero fíjese que no. Nos atendió su sercretaria, levantando apenas la vista - tomen asiento, el doctor llega de un momento a otro -

(¿Cómo que llega de un momento a otro, dijimos a las 5 y son menos diez, qué hace que no está aquí???).

La Tana me veía transfigurarme ante cada quejido suyo pero me aguanté a lo macho para no ponerla más nerviosa, mientras repasaba una y otra vez la imagen mental de mi puño partiendo la jeta del medicucho ese no bien traspusiera la puerta.

En eso la Tana - andá a comprarme Buscapina que me la olvidé en casa y me duele mucho -

(¿¿¿¿Cómo que te la olvidaste me recontracago en diez, te lo recordé mil veces????)

Y salgo como una exhalación a encontrar una farmacia y la encuentro y compro y vuelvo y entro de nuevo para ver a la Tana sentadita sacando un comprimido del blister y metiéndoselo en la boca.

- ¿No te los habías dejado en casa?
- No, te mandé a comprar para sacarte de acá porque rompí bolsa y vos me ponés más nerviosa.

(¿¿¿¿¡¡¡Cómo que rompiste bolsa!!!???, ¿¿¿¡¡¡A qué hora viene este hijunagranputa!!!!???)

Y entró el facultativo estirado y prolijito con su guardapolvo impecable y dijo lo que todos ya sabíamos pero con el aplomo y la certeza que le da su paso por los claustros académicos.

- Si rompiste bolsa (y vos no sabés lo cerca que estuviste de que te rompa la ñata) hay que internarte ya, andá para la clínica y nos vemos allá, te va a esperar la partera para monitorearte.

Y llegamos y viene la partera y le enchufa el aparato y dice las dos únicas palabras capaces de empeorar mi estado de enajenación mental transitoria: sufrimiento fetal.

(Acá van a empezar a sufrir unos cuantos)

Y entonces me expresé: PERO DÓNDE SE METIÓ COLASURDO ME CAGO EN SU ALMA

- Aquí estoy - dijo lo más campante - vengo a llevarme a su mujer al quirófano. Y se la llevó.

Y me pregunta la partera - ¿trajo pañales?

- Ehh, lo qué?

- Pañales, en algunas clínicas no los proveen.

(¿¿¿¡¡¡Cómo que no los proveen, por qué no avisan carajo!!!???)

Otra vez al auto y a 300 por hora buscando una farmacia que encontré en el culo del mundo y vuelvo con el paquete y me ataja Dorita en el estacionamiento y - andá que ya está naciendo - y me tiro del auto en marcha y corro a la sala de partos y me dan a Lolita envuelta en paños y en gritos. Y tenía todos los deditos, y era rosadita y temblaba y memoricé cada rasgo para que no me la cambien y me la pide la nurse para ponerle un pañal ...

- ¿No era que no los proveían?
- ¿qué cosa?
- Deje, deje, debo haber entendido mal.

lunes 5 de octubre de 2009

2001 - 2009

"...Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja..."



Julio Cortázar

(...) Nos dieron las diez hablando de atardeceres y de soledades y yo no podía dejar de mirarle la boca (...)



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martes 29 de septiembre de 2009

Hay lugares que se quedan con uno

Conozco bien mi país, he visto en vivo - y en ocasión de mi trabajo - todos esos lugares que muestran los operadores turísticos promocionando Argentina como destino para consumo de propios y foráneos, el problema es que los tengo muuuuyyy vistos. Y ese paisaje idílico con que tratan de seducirte - y que de cierto no te decepcionará - nunca será lo mismo, digamos, la quincuagésima vez que lo visites. No me estoy quejando, peor sería limpiar los baños de la cancha de Boca, pero un trabajo es un trabajo y por algo le dicen así. Pregúntenle a un ginecólogo - que labura en el mejor de los mundos - si le dura el entusiasmo de la primera incursión.

El caso es que se cambia de perspectiva cuando ya se ha grabado la belleza en las retinas una y otra vez y así es, por ejemplo, como uno empieza a encontrar más divertido sentarse a observar a las chicas que vuelven del balcón de Garganta del Diablo en Cataratas del Iguazú con sus remeras empapadas y ceñidas por la nube de agua que contemplar la majestuosidad de esa caída espectacular (hablo del salto off course). O mirando el glaciar Perito Moreno se pone a calcular el riesgo de morir en la pasarela ensartado por una astilla de hielo milenario catapultada a la velocidad de una bala durante algún desprendimiento, no se rian ha ocurrido, no es imaginación es estadística. O simplemente termina sin poder identificar a qué lugar preciso corresponde determinada imagen mental de un lago, de una montaña, de un atardecer, de un cielo límpido o cualquier combinación posible de todas ellas.

Pero hay también lugares que se quedan con uno, a los que siempre se vuelve con el mismo gusto y justifican sobradamente hacer en 3 días el trabajo de 4 para rapiñarle al yugo un rato y dedicarlo a mirar sin cansarse de ver.

Seas de aquí o de allá, no pases de estos pagos sin conocer ...


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viernes 18 de septiembre de 2009

El Asturiano

Me tomé unas cuantas molestias para traerte hasta aquí, por no hablar de las fatigas que dicha empresa causó también a otros a ambos lados del océano, te puse un nombre altisonante - Hugonote (Hugo para los íntimos) - que se aviniera al propósito de designar al ejemplar fundante de una larga dinastía de centinelas formidables y hoy me pregunto cómo llegarás a serlo algún día si te pasás la vida mariconeando.

En fin, al decir de Juan, parece que de nuevo el destino y yo hicimos planes bien distintos.

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miércoles 9 de septiembre de 2009

Amigos

El nunca le ha hecho daño a nadie ni ha tenido una sola vez alguna actitud agresiva, es seguro de sí y por lo mismo le vienen sobrando las manifestaciones de poder con que suelen aturdir los que no lo son. Claro que no por eso uno baja la guardia, su carácter apacible no anula la enorme potencialidad ofensiva con que vino dotado de fábrica, conviene no correr riesgos a menos que se esté dispuesto a rascar el propio culo con un garfio de por vida, pero entiéndase bien: hablo de respeto, no de desconfianza. Con todos nosotros es afectuoso y se atiene escrupulosamente a la línea de mando pero tiene su favorita y bien se le nota.

Cuando están juntos (y sólo entonces) él echa las orejas hacia atrás y pone esa mirada seca, vigorosa y desafiante, como preguntando ¿a qué no hay huevos para hacerle algo malo a Lolita delante mío?

¿Ven lo que digo?